domingo, 27 de marzo de 2016

"El hombre muerto" de Leopoldo Lugones

Cuento del escritor argentino Leopoldo Lugones
Relato de Alba para albalearning.com












"La lluvia de fuego" de Leopoldo Lugones

"La lluvia de fuego" Un cuento de terror de Leopoldo 

Leopoldo Lugones (Villa de María del Río Seco, Córdoba, 13 de junio de 1874 - Tigre, Buenos Aires, 18 de febrero de 1938) fue un poeta, ensayista, periodista y político argentino.

La actividad literaria y política de Lugones comienza en Córdoba, con su incursión como periodista en El Pensamiento Libre, publicación considerada atea y anarquista, y participa en la fundación del primer centro socialista en esa ciudad. En esa época publica poesía con el seudónimo de "Gil Paz". Poco después, ya en Buenos Aires, se une al grupo socialista que integran, entre otros escritores, José Ingenieros, Alberto Gerchunoff, Manuel Baldomero Ugarte y Roberto Payró y escribe de manera esporádica para varios medios, entre los que se cuentan el periódico socialista La Vanguardia, y el periódico roquista Tribuna.

El 13 de noviembre de 1899 adhirió a la masonería al iniciarse en la Logia Libertad Rivadavia N° 51.3 En 1903 es expulsado del socialismo al apoyar la candidatura conservadora de Manuel Quintana para la presidencia de la República.

En 1905 publica Los crepúsculos del jardín, obra cercana al Modernismo y recoge también las tendencias de la literatura francesa, en particular el simbolismo, estilo que se profundizaría con su celebrado Lunario sentimental publicado en 1909. Experimenta con cuentos de misterio en 1906 con su obra Las fuerzas extrañas; libro que también muestra la afición de Lugones al ocultismo y a las ideas teosóficas. Este libro junto con Cuentos fatales (1926) son considerados precursores de la narrativa breve en Argentina, que tendrá una vasta tradición a lo largo de todo el siglo XX.

En 1924 recibe el Premio Nacional de Literatura5 y en 1928 preside la Sociedad Argentina de Escritores. Ya en esa época era un ferviente impulsor de las tendencias fascistas que caracterizaban a parte de los militares argentinos. Lugones es un importante propagandista del golpe militar protagonizado por José Félix Uriburu el 6 de septiembre de 1930, que derroca de la presidencia al caudillo radical Hipólito Yrigoyen. Su estrecha relación con el régimen instaurado ese año le vale el rechazo de los círculos intelectuales porteños.

El 18 de febrero de 1938 se quita la vida en un recreo del Delta de Tigre, llamado El Tropezón, al ingerir una mezcla fatal de whisky y cianuro. La frustración política, como causa de su decisión de suicidio, ha sido siempre la versión más difundida. Empero, publicaciones recientes en bibliografía argentina, han echado otra luz. Lugones estuvo muy enamorado de una muchacha que conoció en una de sus conferencias en la Facultad de Filosofía y Letras. Mantuvo con ella una relación sentimental y apasionada. Descubierto y presionado por su hijo, debió abandonarla. Esto lo habría precipitado en un declive depresivo que acabaría así con su vida.7

Sus descendientes no han escapado a este sino trágico. Su hijo Leopoldo Lugones Hijo, comúnmente llamado Polo, se suicidó en 1971. Su nieta, Susana Piri Lugones, fue detenida y desaparecida en diciembre de 1978 por el terrorismo de Estado que impuso la última dictadura cívica-militar desde 1976 hasta 1983. Tuvo otra nieta, Carmen, a quien llamaba Babú. Uno de los hijos de Pirí, Alejandro, se suicidó, al igual que su bisabuelo, en Tigre. Esto conforma un destino familiar trágico, curiosamente muy parecido al de la estirpe de Horacio Quiroga, amigo y admirador de Leopoldo Lugones.




sábado, 26 de marzo de 2016

"¿Y si?" de Dino Buzzati

Relato corto "¿Y si?" de Dino Buzzati leido por Manuel Rodríguez.

Nació en el seno de una familia acomodada: su padre, Giulio Cesare, era profesor de Derecho internacional en la Universidad de Pavía y su madre, Alba Mantovani, de origen veneciano, era hermana del escritor Dino Mantovani. Su nombre verdadero era Dino Buzzati Traverso, y era el segundo de cuatro  Desde muy joven manifestó las que iban a ser las aficiones de toda su vida: escribía, dibujaba, estudiaba violín y piano, además de la pasión por la montaña a la que dedicó su primera novela, Bárnabo de las montañas (Bàrnabo delle montagne) (1933).

A instancias de su familia —especialmente su padre— emprendió los estudios de Derecho, pero en 1928, antes de licenciarse, empezó a trabajar de aprendiz en el Corriere della Sera, el periódico en el que colaboró durante toda su vida.

El éxito obtenido con su primera novela, la ya citada Bárnabo de las montañas, no se repitió con la siguiente El secreto del Bosque Viejo (Il segreto del Bosco Vecchio) (1935), que fue acogida con indiferencia.

Enviado especial del Corriere a Addis Abeba en 1939 y reportero de guerra en 1940 en el crucero Río, ese mismo año publicó el libro con el que alcanzó fama internacional y que es unánimemente considerado como su obra maestra, El desierto de los tártaros (Il deserto dei Tartari): en vísperas del conflicto, imaginó la alegoría existencial del teniente Giovanni Drogo, destinado a que su existencia transcurra en una fortaleza perdida, en una época sin precisar, en la inútil espera de un enemigo que no llega (en 1976 Valerio Zurlini la adaptó y realizó una película muy sugestiva).

Desde 1936 escribió numerosos relatos para el Corriere y otros periódicos, posteriormente recopilados en Los siete mensajeros y otros relatos (I sette messaggeri) (1942), Paura alla Scala (1949), Il crollo della Baliverna (1954), Sessanta racconti (1958, premio Strega), Esperimento di magia (1958), Il colombre (1966), Las noches difíciles y otros relatos (Le notti difficili) (1971).


En 1960 salió El gran retrato (Il grande ritratto), casi un experimento de novela de ciencia ficción, donde entra en escena el universo femenino, que hasta entonces había explorado muy poco. Tres años después, en Un amor (Un amore) relató la historia de Antonio Dorigo, un hombre que encuentra el amor a los cincuenta años: presenta probables rasgos autobiográficos, puesto que a los sesenta Buzzati se casó con Almerina Antoniazzi




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viernes, 25 de marzo de 2016

"Algunas peculiaridades de los ojos" de Phillip K. Dick


Algunas peculiaridades de los ojos - Phillip K. Dick



Escritor americano, Philip K. Dick es conocido por sus novelas y relatos de ciencia ficción, muchas de las cuales han sido llevadas al cine, destacando títulos como Blade Runner (Sueñan los androides con ovejas eléctricas), Una mirada a la oscuridad, Paycheck o Desafío Total, entre otras. 

Dick está considerado como uno de los grandes autores de la segunda mitad del siglo XX, siendo ganador de premios tan prestigiosos como el Hugo, que recibió por su magistral ucronía El hombre en el castillo, el John W. Campbell, varios Gigamesh o un BASFA.

Nacido en una familia de clase media, Dick estudió sin graduarse en la Universidad de Berkeley, donde colaboró en programas de radio y se introdujo en el mundo de la contracultura y el movimiento Beat.

Pese al premio Hugo de 1963, Dick fue considerado en vida como un autor de culto y poco conocido para el gran público. Sus obras no le permitieron una independencia económica solvente pese a los más de 120 relatos que llegó a publicar.

La última parte de su obra escrita estuvo muy influida por una serie de visiones que, unidos a ciertos problemas psicológicos, le hicieron creer que estaba en contacto con una entidad divina a la que llamó SIVAINVI -VALIS-. En sus últimos años, Dick mostró síntomas de una paranoia aguda, obsesión que se ve también reflejada en obras como Una mirada a la oscuridad.

Philip K. Dick murió el 2 de marzo de 1982 en Santa Ana.







Descubrí por puro accidente que la Tierra había sido invadida por una forma de vida procedente de otro planeta. Sin embargo, aún no he hecho nada al respecto; no se me ocurre qué. Escribí al gobierno, y en respuesta me enviaron un folleto sobre la reparación y mantenimiento de las casas de madera. En cualquier caso, es de conocimiento general; no soy el primero que lo ha descubierto. Hasta es posible que la situación esté controlada.

Estaba sentado en mi butaca, pasando las páginas de un libro de bolsillo que alguien había olvidado en el autobús, cuando topé con la referencia que me puso en la pista. Por un momento, no reaccioné. Tardé un rato en comprender su importancia. Cuando la asimilé, me pareció extraño que no hubiera reparado en ella de inmediato.

Era una clara referencia a una especie no humana, extraterrestre, de increíbles características. Una especie, me apresuro a señalar, que adopta el aspecto de seres humanos normales. Sin embargo, las siguientes observaciones del autor no tardaron en desenmascarar su auténtica naturaleza. Comprendí en seguida que el autor lo sabía todo. Lo sabía todo, pero se lo tomaba con extraordinaria tranquilidad. La frase (aún tiemblo al recordarla) decía:

… sus ojos pasearon lentamente por la habitación.

Vagos escalofríos me asaltaron. Intenté imaginarme los ojos. ¿Rodaban como monedas? El fragmento indicaba que no; daba la impresión que se movían por el aire, no sobre la superficie. En apariencia, con cierta rapidez. Ningún personaje del relato se mostraba sorprendido. Eso es lo que más me intrigó. Ni la menor señal de estupor ante algo tan atroz. Después, los detalles se ampliaban.

… sus ojos se movieron de una persona a otra.

Lacónico, pero definitivo. Los ojos se habían separado del cuerpo y tenían autonomía propia. Mi corazón latió con violencia y me quedé sin aliento. Había descubierto por casualidad la mención a una raza desconocida. Extraterrestre, desde luego. No obstante, todo resultaba perfectamente natural a los personajes del libro, lo cual sugería que pertenecían a la misma especie.

¿Y el autor? Una sospecha empezó a formarse en mi mente. El autor se lo tomaba con demasiada tranquilidad. Era evidente que lo consideraba de lo más normal. En ningún momento intentaba ocultar lo que sabía. El relato proseguía:

… a continuación, sus ojos acariciaron a Julia.

Julia, por ser una dama, tuvo el mínimo decoro de experimentar indignación. La descripción

revelaba que enrojecía y arqueaba las cejas en señal de irritación. Suspiré aliviado. No todos eran extraterrestres. La narración continuaba:

… sus ojos, con toda parsimonia, examinaron cada centímetro de la joven.

¡Santo Dios! En este punto, por suerte, la chica daba media vuelta y se largaba, poniendo fin a la situación. Me recliné en la butaca, horrorizado. Mi esposa y mi familia me miraron, asombrados.

_¿Qué pasa, querido? _preguntó mi mujer.

No podía decírselo. Revelaciones como ésta serían demasiado para una persona corriente. Debía guardar el secreto.

_Nada _respondí, con voz estrangulada.

Me levanté, cerré el libro de golpe y salí de la sala a toda prisa.

Seguí leyendo en el garaje. Había más. Leí el siguiente párrafo, temblando de pies a cabeza:

… su brazo rodeó a Julia. Al instante, ella pidió que se lo quitara, cosa a la que él accedió de inmediato, sonriente.

No consta qué fue del brazo después que el tipo se lo quitara. Quizá se quedó apoyado en la pared, o lo tiró a la basura. Da igual en cualquier caso, el significado era diáfano.

Era una raza de seres capaces de quitarse partes de su anatomía a voluntad. Ojos, brazos…, y tal vez más. Sin pestañear. En este punto, mis conocimientos de biología me resultaron muy útiles. Era obvio que se trataba de seres simples, unicelulares, una especie de seres primitivos compuestos por una sola célula. Seres no más desarrollados que una estrella de mar. Estos animalitos pueden hacer lo mismo.

Seguí con mi lectura. Y entonces topé con esta increíble revelación, expuesta con toda frialdad por el autor, sin que su mano temblara lo más mínimo:

… nos dividimos ante el cine. Una parte entró, y la otra se dirigió al restaurante para cenar.

Fisión binaria, sin duda. Se dividían por la mitad y formaban dos entidades. Existía la posibilidad que las partes inferiores fueran al restaurante, pues estaba más lejos, y las superiores al cine. Continué leyendo, con manos temblorosas. Había descubierto algo importante. Mi mente vaciló cuando leí este párrafo:

… temo que no hay duda. El pobre Bibney ha vuelto a perder la cabeza.

Al cual seguía:

… y Bob dice que no tiene entrañas.

Pero Bibney se las ingeniaba tan bien como el siguiente personaje. Éste, no obstante, era igual de extraño. No tarda en ser descrito como:

… carente por completo de cerebro.

El siguiente párrafo despejaba toda duda. Julia, que hasta el momento me había parecido una persona normal se revela también como una forma de vida extraterrestre, similar al resto:

… con toda deliberación, Julia había entregado su corazón al joven.

No descubrí a qué fin había sido destinado el órgano, pero daba igual. Resultaba evidente que Julia se había decidido a vivir a su manera habitual, como los demás personajes del libro. Sin corazón, brazos, ojos, cerebro, vísceras, dividiéndose en dos cuando la situación lo requería. Sin escrúpulos.

… a continuación le dio la mano.

Me horroricé. El muy canalla no se conformaba con su corazón, también se quedaba con su mano. Me estremezco al pensar en lo que habrá hecho con ambos, a estas alturas.

… tomó su brazo.

Sin reparo ni consideración, había pasado a la acción y procedía a desmembrarla sin más. Rojo como un tomate, cerré el libro y me levanté, pero no a tiempo de soslayar la última referencia a esos fragmentos de anatomía tan despreocupados, cuyos viajes me habían puesto en la pista desde un principio:

… sus ojos le siguieron por la carretera y mientras cruzaba el prado.

Salí como un rayo del garaje y me metí en la bien caldeada casa, como si aquellas detestables cosas me persiguieran. Mi mujer y mis hijos jugaban al monopolio en la cocina. Me uní a la partida y jugué con frenético entusiasmo. Me sentía febril y los dientes me castañeteaban.

Ya había tenido bastante. No quiero saber nada más de eso. Que vengan. Que invadan la Tierra. No quiero mezclarme en ese asunto.

No tengo estómago para esas cosas.

jueves, 24 de marzo de 2016

"El Banquete" de Julio Ramón Ribeyro

El Banquete, cuento de Julio Ramón Ribeyro (Lima, 1929 - 1994) Escritor peruano, figura destacada de la llamada Generación del 50 y uno de los mejores cuentistas de la literatura hispanoamericana del siglo XX. 
El cuento trata del banquete que organiza un allegado al presidente de la república del Perú con la esperanza de obtener algunos favores a cambio.






El cuentista, un relato de Saki (Hector Hugh Munro)


Saki es considerado un maestro del relato corto, a menudo comparado con O. Henry y con Dorothy Parker. Sus personajes están finamente dibujados y sus elegantes tramas han recibido muy buenas críticas. Quizá sea "La ventana abierta" ("The Open Window") su cuento más famoso; su última frase: «Las fabulaciones improvisadas eran su especialidad», se ha hecho célebre. Saki escribió también tres obras teatrales, las novelas El insoportable Bassington (The Unbearable Bassington, 1912) y Al llegar Guillermo (When William Came, 1914), además de una parodia de Alicia en el país de las maravillas (The Westminster Alice, 1902).
Saki describió incomparablemente a sus contemporáneos de la clase media victoriana, tan estrictos en sus maneras y amantes de absurdas fórmulas y rutinas. Su sentido del humor, cáustico e irónico, era muy apreciado por Jorge Luis Borges, quien lo situaba al lado de Kipling y Thackeray, como uno de los ingleses ilustres nacidos en Oriente. En el prólogo a la edición de los relatos de Saki perteneciente a la colección borgeana La Biblioteca de Babel, escribió sobre él: «Con una suerte de pudor, Saki da un tono de trivialidad a relatos cuya íntima trama es amarga y cruel. Esa delicadeza, esa levedad, esa ausencia de énfasis puede recordar las deliciosas comedias de Wilde».



Audiolibro: "Retrato en sepia" de Isabel Allende

Narrada en la voz de una joven mujer, ésta es una magnífica novela histórica, situada a finales del siglo XIX en Chile, y una portentosa saga familiar en la que reencontramos algunos personajes de Hija de la fortuna y de La casa de los espíritus , novelas cumbre en la obra de Isabel Allende. El tema principal es la memoria y los secretos de familia. La protagonista, Aurora del Valle, sufre un trauma brutal que determina su carácter y borra de su mente los primeros cinco años de su vida. Criada por su ambiciosa abuela, Paulina del Valle, crece en un ambiente privilegiado, libre de muchas de las limitaciones que oprimen a las mujeres de su época, pero atormentada por horribles pesadillas. Cuando debe afrontar la traición del hombre que ama y la soledad, decide explorar el misterio de su pasado. Una obra de extraordinaria dimensión humana que eleva la narrativa de la autora a cotas de perfección literaria.














miércoles, 23 de marzo de 2016

"La tragedia de un hombre honrado" de Roberto Arlt

Cuento de Roberto Arlt narrado por Enrique Gil Ibarra.

Arlt se preocupó por crear confusión respecto a la fecha original de su nacimiento encontrándose así en distintas biografías las fechas 2 o 7 de abril de 1900. En su partida de bautismo y en la de nacimiento expedida por el Registro Civil consta como fecha de nacimiento el 26 de abril de 1900.
Hijo del prusiano Karl Arlt y de la nacida en Austria Hungría Ekatherine Iostraibitzer, un par de inmigrantes pobres recién llegados al país, su infancia transcurrió en el barrio porteño de Flores. En el ambiente familiar se hablaba geringoso, tuvo dos hermanas que murieron de tuberculosis (una a temprana edad y la otra, Lila, en 1936 ). La relación con su padre estuvo signada por un trato severo y poco permisivo o directamente sádico. Roberto Arlt siempre recordó que, cuando él era niño, su padre ante cualquier supuesta falta le decía: «Mañana cuando amanezca te voy a azotar», y Roberto Arlt no podía dormir en casi toda la noche ya que se fijaba en el reloj de su cuarto esperando los golpes que a la madrugada le propinaría el padre. La memoria de su padre aparecerá en futuros escritos. Fue expulsado de la escuela a los ocho años y se volvió autodidacta. Trabajó en un periódico local, fue ayudante en una biblioteca, pintor, mecánico, soldador, trabajador portuario y manejó una fábrica de ladrillos. En 1926 escribe su primera novela El juguete rabioso, a la cual le iba a poner inicialmente como título La vida puerca, pero en esa época Arlt era secretario y luego amigo de Ricardo Güiraldes quien le sugirió que el nombre original La vida puerca sería demasiado tosco para los lectores de ese tiempo. También trabajó de periodista para el diario, donde editaría sus famosas Aguafuertes porteñas.




lunes, 21 de marzo de 2016

"El Grabado en la Casa", de H.P. Lovecraft

Los amantes del terror frecuentan los lugares misteriosos y remotos Para ellos son las catacumbas de Ptolomeo y los labrados mausoleos de tantos y tantos mundos de pesadilla. A la luz de la luna escalan las torres de los ruinosos castillos del Rhin, y tropiezan una y otra vez por las oscuras escalinatas cubiertas de telarañas bajo las desperdigadas piedras de olvidadas ciudades de Asia.








domingo, 20 de marzo de 2016

Película: "Amarcord" de Federico Fellini (1973)




Título original

Amarcord

Año
1973

Duración
127 min.

País
Italia Italia

Director
Federico Fellini

Guión
Tonino Guerra, Federico Fellini

Música
Nino Rota

Fotografía
Giuseppe Rotunno

Reparto

Bruno Zanin, Pupella Maggio, Armando Brescia, Ciccio Ingrassia, Josiane Tanzilli, Magalie Noël, Alvaro Vitali, Nando Orfei, Luigi Rossi, Antonino Faà di Bruno, Maria Antonietta Beluzzi, Gianfilippo Carcano, Aristide Caporale

Productora
Coproducción Italia-Francia; FC Producioni / PECF

Género
Comedia. Drama | Años 30. Vida rural. Comedia dramática

Sinopsis

Descripción de la vida cotidiana de la gente de un pueblo en el norte de Italia durante los años del fascismo, en la década de los años treinta. (FILMAFFINITY)

Premios
1974: Oscar: Mejor película de habla no inglesa

1973: Premios David di Donatello: Mejor película (ex-aequo) y mejor director

1974: Círculo de críticos de Nueva York: Mejor película, director

1975: 2 nominaciones al Oscar: Mejor director, guión original

1974: Globos de oro: Nominada Mejor película extranjera




Críticas

"Amarcord probablemente es el film más maravilloso de Federico Fellini... extravagantemente divertido. (...) Un film de estimulante belleza."
Vincent Canby: The New York Times 

"Amarcord es la más bella película que Fellini ha hecho nunca, y un hito en la historia del cine. Es una amplia, hilarante y conmovedora evocación de la vida."
Paul Zimmerman: Newsweek 

"Fellini recuerda su propia infancia en esta maravillosa historia en el que destaca su espléndida dirección y la banda sonora, además de algunas escenas realmente antológicas"
Fernando Morales: Diario El País 



Audiolibro: "Paula" de Isabel Allende (Voz humana)

Paula es el libro más conmovedor, más personal y más íntimo de Isabel Allende. Junto al lecho en que agonizaba su hija Paula, la gran narradora chilena escribió la historia de su familia y de sí misma con el propósito de regalársela a Paula cuando ésta superara el dramático trance. El resultado se convirtió en un autorretrato de insólita emotividad y en una exquisita recreación de la sensibilidad de las mujeres de nuestra época.





















sábado, 19 de marzo de 2016

Audiolibro: "Tesla y la conspiración de la luz" de Miguel A. Delgado

En las últimas décadas, Nikola Tesla se ha convertido en un icono de la cultura popular, presente en videojuegos, cómics, literatura, películas, canciones, series y miles de páginas web. Introducir su nombre en el buscador Google puede llegar a arrojar cinco millones de resultados. Y deambular por ellos es asistir a un cruce de referencias en el que realidad y ficción terminan confundiéndose. La acción de la novela arranca en un Nueva York ucrónico, el domingo 17 de octubre de 1931. Las ideas de Nikola Tesla, el científico visionario, se han llevado a término: las posibilidades de transmisión inalámbrica de la electricidad han posibilitado todo un mundo nuevo en el que la contaminación no existe, la energía es libre y al alcance de todos, y se ha dado un salto enorme en la evolución tecnológica, gracias a un sistema de torres (la Red Mundial) capaz de abastecer cada vez una mayor extensión del planeta. Edgar, que es un joven de diecinueve años que aspira a ser un piloto de las grandes líneas transatlánticas (los «oceánicos»), descubrirá de esta manera que hay una gran mentira que ha sido mantenida durante todo este tiempo: que Thomas A. Edison no es el verdadero padre de la tecnología que ha posibilitado este gran desarrollo, y que su creador permanece olvidado, viviendo en una habitación de hotel sin que nadie conozca su existencia. Y de hecho, se involucrará en una organización que busca devolverle a primera línea, a pesar del férreo control que la banca y la gran industria mantiene sobre todos los medios. Pero hay un subgrupo de esos teslianos que quiere ir más allá: preparan un atentado a gran escala que destruya la Red Mundial y haga caer a todo el mundo civilizado en el caos.












Antonio Machado: A orillas del Duero

Locución: Manuel López Castilleja


















 
Mediaba el mes de julio. Era un hermoso día.
Yo, solo, por las quiebras del pedregal subía,
buscando los recodos de sombra, lentamente.
A trechos me paraba para enjugar mi frente
y dar algún respiro al pecho jadeante;
o bien, ahincando el paso, el cuerpo hacia adelante
y hacia la mano diestra vencido y apoyado
en un bastón, a guisa de pastoril cayado,
trepaba por los cerros que habitan las rapaces
aves de altura, hollando las hierbas montaraces
de fuerte olor —romero, tomillo, salvia, espliego—.
Sobre los agrios campos caía un sol de fuego.
Un buitre de anchas alas con majestuoso vuelo
cruzaba solitario el puro azul del cielo.
Yo divisaba, lejos, un monte alto y agudo,
y una redonda loma cual recamado escudo,
y cárdenos alcores sobre la parda tierra
—harapos esparcidos de un viejo arnés de guerra—,
las serrezuelas calvas por donde tuerce el Duero
para formar la corva ballesta de un arquero
en torno a Soria. —Soria es una barbacana,
hacia Aragón, que tiene la torre castellana—.
Veía el horizonte cerrado por colinas
oscuras, coronadas de robles y de encinas;
desnudos peñascales, algún humilde prado
donde el merino pace y el toro, arrodillado
sobre la hierba, rumia; las márgenes de río
lucir sus verdes álamos al claro sol de estío,
y, silenciosamente, lejanos pasajeros,
¡tan diminutos! —carros, jinetes y arrieros—,
cruzar el largo puente, y bajo las arcadas
de piedra ensombrecerse las aguas plateadas
del Duero.
El Duero cruza el corazón de roble
de Iberia y de Castilla.
¡Oh, tierra triste y noble,
la de los altos llanos y yermos y roquedas,
de campos sin arados, regatos ni arboledas;
decrépitas ciudades, caminos sin mesones,
y atónitos palurdos sin danzas ni canciones
que aún van, abandonando el mortecino hogar,
como tus largos ríos, Castilla, hacia la mar!
Castilla miserable, ayer dominadora,
envuelta en sus andrajos desprecia cuanto ignora.
¿Espera, duerme o sueña? ¿La sangre derramada
recuerda, cuando tuvo la fiebre de la espada?
Todo se mueve, fluye, discurre, corre o gira;
cambian la mar y el monte y el ojo que los mira.
¿Pasó? Sobre sus campos aún el fantasma yerta
de un pueblo que ponía a Dios sobre la guerra.
La madre en otro tiempo fecunda en capitanes,
madrastra es hoy apenas de humildes ganapanes.
Castilla no es aquella tan generosa un día,
cuando Myo Cid Rodrigo el de Vivar volvía,
ufano de su nueva fortuna, y su opulencia,
a regalar a Alfonso los huertos de Valencia;
o que, tras la aventura que acreditó sus bríos,
pedía la conquista de los inmensos ríos
indianos a la corte, la madre de soldados,
guerreros y adalides que han de tornar, cargados
de plata y oro, a España, en regios galeones,
para la presa cuervos, para la lid leones.
Filósofos nutridos de sopa de convento
contemplan impasibles el amplio firmamento;
y si les llega en sueños, como un rumor distante,
clamor de mercaderes de muelles de Levante,
no acudirán siquiera a preguntar ¿qué pasa?
Y ya la guerra ha abierto las puertas de su casa.
Castilla miserable, ayer dominadora,
envuelta en sus harapos desprecia cuanto ignora.
El sol va declinando. De la ciudad lejana
me llega un armonioso tañido de campana
—ya irán a su rosario las enlutadas viejas—.
De entre las peñas salen dos lindas comadrejas;
me miran y se alejan, huyendo, y aparecen
de nuevo, ¡tan curiosas!... Los campos se obscurecen.
Hacia el camino blanco está el mesón abierto
al campo ensombrecido y al pedregal desierto.

viernes, 18 de marzo de 2016

"La pensión", un relato de James Joyce


James Joyce era un maestro en muchas cosas, incluido el conseguir magníficos retratos de una época en los que nunca falta un profundo conocimiento de los humanos y nuestros asuntos. Incluso en este "La pensión", en apariencia tan desenfadado...











"Los mejores amigos" (cuento egipcio de autor anónimo)


Cuento egipcio de autor anónimo leído por La Voz Silenciosa.












martes, 15 de marzo de 2016

"Tristeza" de Anton Chejov


De Chejov merece la pena leer cualquier cosa. Por ejemplo, este cuento triste. La música la pone Tchaikovski, otro ruso melancólico.
















lunes, 14 de marzo de 2016

"Juicio por Asesinato", de Charles Dickens

Adaptación del cuento clásico de Dickens. El impresionable Charles es requerido como jurado en un juicio por asesinato. El problema es que no acude solo al proceso. Junto a él está siempre... el espectro de la víctima.










sábado, 12 de marzo de 2016

Audio Libros: "Cuentos de los viudos negros" de Isaac Asimov

Dotado de una imaginación extraordinaria, Isaac Asimov ha alcanzado una inmensa popularidad basada principalmente en su innegable talento para la divulgación científica y en una extensa producción de narraciones de ciencia-ficción, cuya audacia y originalidad han dado lugar a una renovación decisiva del género. Menos conoci da es quizá su faceta de escritor de relatos de misterio, a la que corresponde esta selección publicada bajo el título de Cuentos de los viuds negros. El ingenio y la erudición, la capacidad de deducción y un fino humor se combinan en estos doce cuentos de inexcusable lectura para los admiradores del autor de «Estoy en Puertomarte sin Hilda» (L 5561), así como para todos los aficionados al relato detectivesco.





















viernes, 11 de marzo de 2016

Frío y calor, un relato de Lourdes Chorro

Lourdes Chorro, habitual en este podcast, vuelve a mostrarnos con este "Frío y calor" su lado más drámatico. Aunque tratándose de Lourdes, todo dramatismo está siempre rodeado de la más elegante sutileza.






jueves, 10 de marzo de 2016

Alejandro Dolina: ''En Argentina no hay forma de que un fantasma crezca sano''

El músico y locutor argentino Alejandro Dolina nos cuenta cómo y por dónde se mueven los fantasmas. Dolina estará del 10 al 14 de septiembre en la Sala Galileo de Madrid, junto con todo el equipo delprograma de radio ''La Venganza será terrible' que lleva en antena más de 20 años en Argentina.





"La piel del elefante" de Gabriel Fernández

Gabriel Fernández, artista argentino conocido por su obra pictórica, pero que ha demostrado tener un inmenso talento evocando imágenes mediante la palabra escrita.