miércoles, 30 de noviembre de 2016

Umberto Eco el filósofo divertido

Umberto Eco (Alessandria, Piamonte, Italia, 5 de 
enero de 1932 - Milán, Lombardía, 19 de febrero de 2016)1 fue un escritor, filósofo y profesor de universidad italiano. Fue autor de numerosos ensayos sobre semiótica, estética, lingüística y filosofía, así como de varias novelas, siendo El nombre de la rosa la más conocida.

Primeros años

Nació en la ciudad de Alessandria el 5 de enero de 1932 en el norte de Italia, en la región del Piamonte. Su padre, Giulio Eco, fue contable antes de la Segunda Guerra Mundial, cuando fue llamado a servir en las fuerzas armadas. Durante la guerra, Umberto y su madre, Giovanna Bisio, se mudaron a un pequeño poblado piamontés. Eco recibió educación salesiana.



Estudios e influencias

Su padre tenía interés en que Umberto estudiara Derecho. Sin embargo, se doctoró en filosofía y letras en la Universidad de Turín en 1954, con un trabajo que publicó dos años más tarde con el título El problema estético en Santo Tomás de Aquino (1956).

Después de su doctorado, Eco trabajó como editor cultural para la RAI, la radiotelevisión italiana; y también comenzó a trabajar como profesor en las universidades de Turín y de Florencia antes de ejercer durante dos años en la de Milán (1956–1964). En este periodo entró en contacto con el grupo de artistas (pintores, músicos, escritores) denominado Gruppo 63, que influirían en su futura carrera de escritor.

En septiembre de 1962 se casó con Renate Ramge, una profesora de arte alemana con la cual tuvo un hijo y una hija.

Semiología

Después se convirtió en profesor de comunicación visual en Florencia en 1966. Fue en esos años cuando publicó sus importantes estudios de semiótica Obra abierta (1962) y La estructura ausente (1968), de sesgo ecléctico.

Cofundó en 1969 la Asociación Internacional de Semiología, de la cual era secretario.

En 1971 comenzó a enseñar en la Universidad de Bolonia, y entre 1975 y 2007 ocupó la cátedra de semiótica en esa universidad.3 Más tarde, en 2000, creó en Bolonia la Escuela Superior de Estudios Humanísticos, iniciativa académica solo para licenciados de alto nivel destinada a difundir la cultura universal.4 En 2008 fue nombrado profesor emérito en Bolonia.

Narrativa

Distinguido crítico literario, semiólogo y comunicólogo, empezó a publicar sus obras narrativas en edad madura (aunque en conferencias recientes cuenta de sus experimentos juveniles, los que incluyen la edición artesanal de un cómic en la adolescencia).

Comenzó su obra narrativa en 1966 publicando dos cuentos para niños ilustrados por Eugenio Carmi, La bomba y el General y Los tres cosmonautas. Eco también escribió otros relatos, Los gnomos de Gnù (1992), ilustrado como los anteriores por Carmi; y El misterioso fin del planeta Tierra (2002), para un público adulto.

En 1980 se consagró como narrador con El nombre de la rosa, novela histórica culturalista susceptible de múltiples lecturas (como novela filosófica, novela histórica o novela policíaca, y también desde el punto de vista semiológico). Se articula en torno a una fábula detectivesca ambientada en un monasterio benedictino en 1327; sonoro éxito editorial, fue traducida a muchos idiomas y llevada al cine en 1986 por el director francés Jean-Jacques Annaud.

Escribió además otras novelas, como El péndulo de Foucault (1988), fábula sobre una conspiración secreta de sabios en torno a temas esotéricos; La isla del día de antes (1994), parábola kafkiana sobre la incertidumbre y la necesidad de respuestas; Baudolino (2000), una novela picaresca —también ambientada en la Edad Media— que constituye otro rotundo éxito; La misteriosa llama de la Reina Loana (2004); El cementerio de Praga (2010); y su última novela, Número cero (2015).

Ensayos

Cultivó también otros géneros, como el ensayo, donde destacó notablemente con títulos como: Obra abierta (1962), Diario mínimo (1963), Apocalípticos e integrados (1965), La estructura ausente (1968), Il costume di casa (1973), La forma y el contenido (1971), Signo (1973), Tratado de semiótica general (1975), El super-hombre de masas (1976), Desde la periferia al imperio (1977), Lector in fabula (1979), Semiótica y filosofía del lenguaje (1984), Los límites de la interpretación (1990), Seis paseos por los bosques narrativos (1990), La búsqueda de la lengua perfecta (1994), Kant y el ornitorrinco (1997) y Cinco escritos morales (1998).

Reconocimientos

Fue miembro del Foro de Sabios de la Mesa del Consejo Ejecutivo de la Unesco y Doctor honoris causa por treinta y ocho universidades: entre ellas, la Universidad de Lieja (1986), la Universidad Complutense de Madrid (1990), la Universidad de Tel Aviv (1994), la Universidad de Atenas (1995), la Universidad de Varsovia (1996), la Universidad de Castilla-La Mancha (1997), la Universidad Libre de Berlín (1998), la Universidad de Sevilla (2010), la Universidad de Burgos (2013) y la Universidad de Buenos Aires (2014).

En 2000, recibió el premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades. Fue caballero de la Legión de Honor francesa.

Recibió también: la Medalla de Oro al mérito de la cultura y el arte (Roma, 1997); Caballero Gran Cruz de la Orden del Mérito de la República Italiana (Roma, 1996); Ordine Pour le Mérite für Wissenschaften und Künste; comendador del Orden de las Artes y las Letras, en Francia; el Premio Strega, el Premio Médicis, el Premio Bancarella, el Premio del Estado Austriaco para la Literatura Europea. Fue miembro honorario de la Asociación James Joyce, de la Academia de Ciencias de Bolonia, de la Academia Europea de Yuste, de la Academia Americana de las Artes y las Letras, de la Real Academia de Bélgica, del Umiejętności Polska Akademia (Academia Polaca de las Artes), del Colegio de Santa Ana de Oxford y de la Accademia dei Lincei. Fue propuesto en diversas ocasiones para el Premio Nobel.

Fallecimiento

Afectado desde hacía años por un cáncer, su deceso se produjo a los 84 años en su casa de la ciudad de Milán el 19 de febrero del año 2016 a las 22:30 horas  El funeral fue también en Milán, en el Castillo Sforzesco, mediante una ceremonia laica. Eco, en su testamento, pidió que no se celebrasen homenajes ni se organizaran celebraciones en su memoria durante, al menos, diez años.

En 2016 se publicó De la estupidez a la locura, libro póstumo recopilatorio de artículos publicados en prensa por Umberto Eco, seleccionados por el mismo Eco antes de su fallecimiento.



Película: "La sombra del lobo" de Jacques Dorfmann - Pierre Magny (1992)



Título original: Shadow of the Wolf (Agaguk)

Año1992

Duración: 112 min.

País:   Francia

Director: Jacques Dorfmann, Pierre Magny

Guión:
Jacques Dorfmann, Evan Jones, David Milhaud, Rudy Wurlitzer (Novela: Yves Thériault)

Música:
Maurice Jarre

Fotografía:
Billy Williams

Reparto: Lou Diamond Phillips, Toshirô Mifune, Jennifer Tilly, Bernard-Pierre Donnadieu,Donald Sutherland, Nicholas Campbell, Raoul Trujillo, Qalingo Tookalak, Jobie Arnaituk, Tamussie Sivuarapik, Harry Hill, David Okpik, Patricia Eshkibok

Productora: Coproducción Francia-Canadá

Género: Aventuras. Drama

Sinopsis: Agaguk, hijo de Kroomak, jefe de una tribu esquimal, se resiste a que el hombre blanco contamine su cultura y tradiciones. Kroomack en cambio, ha establecido relaciones comerciales con ellos. Este será un punto de fricción entre padre e hijo, pero sus diferencias se agravan cuando se disputan el amor de la joven Igiyook. (FILMAFFINITY)


martes, 29 de noviembre de 2016

lunes, 28 de noviembre de 2016

"El Resurreccionista", de Robert Louis Stevenson

Robert Louis Balfour Stevenson (Edimburgo, Escocia, 13 de noviembre de 1850 - Vailima, cerca de Apia, Samoa, 3 de diciembre de 1894) fue un novelista, poeta y ensayista escocés. Stevenson, que padecia de tuberculosis, solo llegó a cumplir 44 años; sin embargo, su legado es una vasta obra que incluye crónicas de viaje, novelas de aventuras e históricas, así como lírica y ensayos. Se le conoce principalmente por ser el autor de algunas de las historias fantásticas y de aventuras más clásicas de la literatura juvenil, La isla del tesoro, la novela histórica La flecha negra y la popular novela de horror El extraño caso del doctor Jekyll y míster Hyde, dedicada al tema de los fenómenos de la personalidad escindida, y que pueden ser leída como novela psicológica de horror. Varias de sus novelas continúan siendo muy famosas y algunas de ellas han sido varias veces llevadas al cine en el siglo XX, en parte adaptadas para niños. Fue importante también su obra ensayística, breve pero decisiva en lo que se refiere a la estructura de la moderna novela de peripecias. Fue muy apreciado en su tiempo y siguió siéndolo después de su muerte. Tuvo continuidad en autores como Joseph Conrad, Graham Greene, G. K. Chesterton, H. G. Wells, y en los argentinos Bioy Casares y Jorge Luis Borges.




"Los recuerdos que viven en el tejado", de Patricia Richmond

Un relato de Patricia Richmond, leído por LA VOZ SILENCIOSA







"Hay que saber perder" de La Voz Silenciosa

" Hay que saber perder" leido por José Francisco Díaz Salado.









"El verdadero guerrero" Sabiduría Contada

El Verdadero Guerrero leido por Manuel Rodríguez.














"REGLAS DE JUEGO PARA LOS HOMBRES QUE QUIERAN AMAR A LAS MUJERES" de Gioconda Belli

Locución: Manuel López Castilleja
Fondo musical: Satie_E._Gymnopédies_I._Lent_et_douloureux













I
El hombre que me ame
deberá saber descorrer las cortinas de la piel,
encontrar la profundidad de mis ojos
y conocer lo que anida en mí,
la golondrina transparente de la ternura.
II
El hombre que me ame
no querrá poseerme como una mercancía,
ni exhibirme como un trofeo de caza,
sabrá estar a mi lado
con el mismo amor
con que yo estaré al lado suyo.
III
El amor del hombre que me ame
será fuerte como los árboles de ceibo,
protector y seguro como ellos,
limpio como una mañana de diciembre.
IV
El hombre que me ame
no dudará de mi sonrisa
ni temerá la abundancia de mi pelo,
respetará la tristeza, el silencio
y con caricias tocará mi vientre como guitarra
para que brote música y alegría
desde el fondo de mi cuerpo.
V
El hombre que me ame 
podrá encontrar en mí
la hamaca donde descansar
el pesado fardo de sus preocupaciones
la amiga con quien compartir sus íntimos secretos,
el lago donde flotar
sin miedo de que el ancla del compromiso
le impida volar cuando se le ocurra ser pájaro.
VI
El hombre que me ame
hará poesía con su vida,
construyendo cada día
con la mirada puesta en el futuro.
VII
Por sobre todas las cosas,
el hombre que me ame
deberá amar al pueblo
no como una abstracta palabra
sacada de la manga,
sino como algo real, concreto,
ante quien rendir homenaje con acciones
y dar la vida si es necesario.
VIII
El hombre que me ame
reconocerá mi rostro en la trinchera,
rodilla en tierra me amará
mientras los dos disparamos juntos
contra el enemigo.
IX
El amor de mi hombre
no conocerá el miedo a la entrega,
ni temerá descubrirse ante la magia del enamoramiento
en una plaza llena de multitudes.
Podrá gritar -te quiero-o hacer rótulos en lo alto de los edificios
proclamando su derecho a sentir
el más hermoso y humano de los sentimientos.
X
El amor de mi hombre
no le huirá a las cocinas,
ni a los pañales del hijo,
será como un viento fresco
llevándose entre nubes de sueño y de pasado,
las debilidades que, por siglos,
nos mantuvieron separados
como seres de distinta estatura.
XI
El amor de mi hombre
no querrá rotularme y etiquetarme,
me dará aire, espacio,
alimento para crecer y ser mejor,
como una Revolución
que hace de cada día
el comienzo de una nueva victoria.



Café del Sur - Neorrealismo

Dimitri Papanikas

Historiador y crítico musical. Desde 2009 es director y presentador del programa Café del sur (Radio 3 - Radio Nacional de España). Licenciado en Ciencia de la Comunicación por la Universidad de Bolonia (2004) es doctor en Historia contemporánea por la Universidad Autónoma de Madrid (2012). Ha dirigido y presentado para la Rai - Radiotelevisión italiana  la serie de programas Carte da música (2013) y Le Città invisibili (2012). En 2007 ha colaborado en la realización del programa Futuro antiguo (Radio Nacional Argentina). Escribe sobre historia de la música latinoamericana para el diario italiano il manifesto. Desde 2011 colabora como docente de Radio en el IED - Istituto Europeo di Design de Madrid. Ha sido corresponsal desde América Latina para varias revistas italianas. En 2005 ocupó el cargo de encargado prensa para Arena del Sole - Teatro Stabile de Bolonia.



Neorrealismo: 

¿Qué tienen en común Victor Hugo y sus "miserables" con el tango? ¿Y Oliver Twist y Ana Karenina con las milongas de Borges y con el cine de Chaplin, De Sica, Rossellini y Pasolini? ¿Cómo leer las novelas de Dickens, Zola, Dostoyevski y Tolstói al ritmo de la música de Ennio Morricone, Los Fabulosos Cadillacs, Manu Chao, Ismael Serrano y Nacho Vegas?


martes, 22 de noviembre de 2016

Sergio Chejfec El escritor errante

Sergio Chejfec (Buenos Aires, 1956) es un escritor argentino. Desde 1990 hasta 2005 vivió en Venezuela, donde publicó Nueva sociedad, un diario que trata temas de política, cultura y ciencias sociales. Actualmente vive en Nueva York y dicta clases en NYU.

Chejfec escribe novelas, cuentos, ensayos y selecciones de poesía. De sus trabajos, se pueden mencionar Lenta biografía (1990), Los planetas (1999), Boca de lobo (2000), Los incompletos (2004), Baroni: un viaje (2007, 2010), Mis dos mundos (2008), La experiencia dramática (2012, Candaya 2013), Modo Linterna (2013, Candaya 2014). Sus novelas usualmente están escritas con un estilo narrativo parsimonioso, que entreteje la trama con la reflexión. Recuerdos, violencia política, y la cultura e historia judío-argentina son algunos de los temas recurrentes en su obra.

Es autor también de los libros de poemas: Tres poemas y una merced (2002) y Gallos y huesos (2003), y del libro de ensayos El punto vacilante (2005). Ha sido traducido al inglés, francés, alemán, portugués y hebreo. En Sergio Chejfec. Trayectorias de una escritura (Edición de Dianna C. Niebyski), quince autores de diferentes nacionalidades analizan la totalidad de su obra.

Enrique Vila- Matas le ha calificado como Un buenísimo escritor, no puedo contenerme. También Jorge Carrión ha señalado La línea de la exploración de la crisis agónica del lenguaje, que cuenta entre sus cultivadores a Sebald, Handke o Coetzee, tiene posiblemente en Sergio Chejfec a su mayor representante en nuestra lengua.



lunes, 21 de noviembre de 2016

"Frío" de Bernardo Jobson






FRÍO
Bernardo Jobson

A Abelardo Castillo

La mañana lo recibió con una cachetada imparable de aire frío en todo el rostro. La gente pasaba a su lado sin preocuparse mayormente por la temperatura, o al menos le parecía así. Creyó que todos se habían confabulado, que el frío, el ómnibus, los porteros, los empleados, la vida, formaban algo que se había tramado exclusivamente contra él. Quizá no les importe el frío porque tienen que pensar en otras cosas, se dijo.
Y trató de pensar en otra cosa, pero esa otra cosa era un café humeante que podía tomar en la esquina siguiente, humeante y cálido, tres minutos de ambiente acogedor. Y era cuestión de ir a pie o tomar ese café. Y después estaba el otro asunto, en el que no tenía alternativa: o pagaba o lo echaban. La jovata le había dicho textualmente eso, otra cachetada, a la que no se podía contestar. Y mientras recordaba el tono árido e impersonal de la jovata reclacando ·le cierro la habitación", el aroma incitante del café lo envolvió duplicando la angustia. Habitación... qué coraje tiene esa mina,
Bueno. Supongamos que me den ese trabajo. El guarda le preguntó de cuánto, mientras registraba sus rasgos y señas particulares para no olvidarlo en el próximo cierre de sección. Supongamos que me lo den. ¿Cómo la convenzo a la jovata de que me espere hasta que cobre? ¿Y cuándo cobro? ¿Y qué como? Bueno, el problema estaba casi resuelto. Era cuestión de entrar a un bar concurrido, sentarse en una mesa cercana a la vereda, esperar que el mozo fuese a recoger algún pedido. ¿Cuántos cafés hay en Buenos Aires? Y hay unos mozos que miran y miran, psicólogos curtidos que no le traerían a uno ni un vaso de agua. ¿Y cómo la convenzo? Así que la loca tiene una llave maestra y cierra...
Miró hacia afuera y vio su rostro reflejado en la ventanilla. Esa corbata. El día que tenga plata me compro una docena. El día que tenga plata. Supongamos que me den el trabajo. Puedo ir al tipo y decirle: "Señor, usted perdonará que yo le haga un pedido semejante que solo dos días de trabajo, pero me encuentro en una situación muy difícil. Mi madre acaba de sufrir..." Siempre mi vieja. ¿Y si el tipo se da cuenta? No, mejor le digo las cosas como son. "Estoy atrasado en la pensión y yo le pediría que me hiciera el favor de adelantarme..."
Sintió frío. Miró al conductor que luchaba con la palanca de abrir las puertas. La delantera se había trabado. Siguieron. El aire se metía y era inútil protestar.
¿Y si no me dan el empleo? Y si no me paga hoy, lo echo. Si, si, si, condicional supremo, eje del mundo. "Ya estoy cansada de esperar y de sus excusas, ¿me entendió? ¿Usted qué se cree, que esto es un hogar de tránsito?" La jovata, pese a todo, tiene sus arranques humorísticos...
El guarda anunció que en la próxima parada terminaban los de diez antes de Congreso con un tono a posible estafa que le dio asco. Te parecés a la jovata de la pensión, pensó mientras miraba la guarda realizar su recorrida visual tratando de descubrir al degenerado que se había pasado dos cuadras. No me mires a mí, le dijo con los ojos, y no me vengas a pedir el boleto porque te puteo, te juro que te puteo.

El edificio era lúgubre, arcaico. Dedujo que el frío debía entrar por los cuatro costados.
Pasó frente a veinte escritorios simétricamente colocados donde veinte personas indescifrables tecleaban, sumaban, hablaban, sufrían. Las veinte lo miraron con cara de compasión y no pudo saber si porque no tenía trabajo o porque venía a pedirlo allí. Quizá las dos cosas. Él no había elegido el lugar, trató de explciarles. Tengo que agarrar lo primero que venga, ¿me entienden?
Lo atendió la misma gorda, gorda y mal educada. Las gordas no tienen derecho a ser maleducadas, se dijo.
Lo atendió el mismo tipo. Se sentó frente a él. El tipo miraba unos papeles. Debes tener un fato con la gorda. Con esa cara es la única que te puede dar bola. Oyó su nombre, lejano e indiferente, pronunciado por el tipo en un semitono de triste premonición. Sí, aquí está. A ver... un momentito. Dale, infeliz, no te mandés la parte que sabés muy bien cuál es la decisión, le dijo con los ojos. El tipo se levantó, trajo una carpera, sacó otro papel... Sí, la gerencia ha tenido muy en cuenta su solicitud, señor... y volvió a buscar el nombre perdido e insignificante, pero teniendo en cuenta que en la actualidad...

Empezó a caminar de vuelta. Hizo el cálculo. Unas treinta cuadras. No son muchas, se dijo, pero con este frío... y las ganas que tengo de tomar un café. Puso una mano en el bolsillo de adentro y sacó un paquete de cigarrillos en el que quedaba uno solo. Se lo llevó a la boca y súbitamente llevó su mano al bolsillo de afuera. Contó todas las monedas. Guardó el cigarrillo y a las veintisiete cuadras tomó un café, fumó inmediatamente el cigarrillo y llegó hasta la esquina de la pensión. El mediodía se le había venido encima sin que tampoco hubiese podido evitarlo. En el restaurante había ya mucha gente comiendo. ¿Cómo hacer para pagar?, pensó. Sintió hambre, mucha. La jovata debe estar sirviendo la sopa... Bueno, después de todo me dijo esta noche, así que puedo ir y comer. Quedó con el cerebro en blanco por unos instantes. Luego se dijo: no seas infeliz. En cuanto te vea entrar te tira con una silla. ¿Cuántos años tendrá la jovata? Cuarenta y pico, fácil. ¿Y el marido? ¿Por qué la habrá dejado? ¿Por qué? Río para sí. Con esa cara, ni San Francisco la aguanta. Cuarenta y pico. ¿Y que no se acuesta con un tipo? Volvió a reír. ¿Y cómo la convenzo? ¿Qué le digo?
Sintió que el sol se había ido. Lo único que faltaba, pensó. El cielo estaba gris y negro. Lo único que me falta es que llueva. Me agarra el sobretodo y mañana tengo que salir en camiseta. ¿Mañana? Se le antojó que mañana estaba lejísimo, que no llegaría nunca.
Algunas gotas lo mojaron. Puteó por lo bajo y cruzó la avenida. Si me meto ahora en la pensión, la jovata no me puede agarrar porque está en la cocina controlando a la gallega para que no la afane, reflexionó. Llegó a la puerta cuando se desencadenaba la lluvia y sigilosamente fue hasta su puerta. Abrió. Todo estaba igual. La sirvienta había hecho la cama como siempre, tirando las sábanas hacia atrás junto a las frazadas, tapando todo con el cubrecama, viejo y sucio.
Se sacó el sobretodo junto con el saco y se acostó. Miró sus zapatos viejos y opacos. Tendría que darles una lustrada. Al rato se respondió que ni con un kilo de pomada podría sacar brillo.
Volvió a sentir hambre. El olor de la comida se le colaba por algún lado Guiso de mondongo, supuso. Cerró los ojos.
El pollo allo spiedo estaba algo crocante, como a él le gustaba, y en la botella de borgoña solo quedaba para la última copa. El mozo, que era parecido al guada del ómnibus, le trajo un sambayón al marsala. Sacó un Chesterfield y empezó a fumarlo. Una mina joven y bien vestida lo miraba desde la mesa de enfrente. El mozo trajo la cuenta y golpeaba sobre su mejor porque él no tenía plata para pagar y el mozo seguía golpeando y protestando.
Despertó. Institntivamente miró hacia el despertador (en el Banco no se lo habían aceptado) y vio que eran las cuatro y media. La puerta temblaba ante los golpes. Es la jovata, se dijo. Se levantó, sintió un vacío infinito en el estómago, dijo un va despreocupadamente pensando y abrió la puerta. Llovía baldazos. Por el escaso espacio que le dejaba la jovata parada en la peurta vio cómo el caño de desagüe estaba a punto de caerse arrastrando con él a todo lo que estaba desesperadamente aferrado. Hacía frío. Sintió frío. Dentro suyo también. ¿Cuántos años tenés, jovata?
¿Y?
-Escúcheme, señora. Hoy a la mañana estuve en esa cosa que le dije y...
Sí, lo sé perfectamente, pero si no puedo...
Si usted no puede, yo tengo otro pensionista que puede. Yo necesito el dinero. ¿O se cree que a mí me lo regalan todo?
No, por supuesto que no, señora. Pero yo no veo otra alternativa. Créame que no estoy pasando por esta situación porque me guste. Le pido que haga algo por un semejante. Usted sabe muy bien que mientras trabajé, nunca dejé de pagarle. En cuanto consiga trabajo y cobre, le voy a pagar todo.
No puedo. Esta noche me paga o se va.
Y después de unos instantes la puerta:
Y hoy puede bajar a comer. No soy tan bestia como para negarle comida a nadie.
Salió. La pieza estaba fría nuevamente. Era suficiente abrir la puerta para que todos los vientos del mundo confluyeran en ella. Se acostó. Volvió a pensar en todas las posibilidades agotadas para conseguir plata. Luego de ese castigo morboso, acomodó mejor su cabeza en la desfalleciente almohada y rogó porque el tiempo se detuviese allí, a las cinco menos cuarto de la tarde. El mismo ruego que había hecho una semana atrás, un mes atrás, tres meses atrás.

Ni siquiera he salido. Era inútil. Además, llueve, y si me mojo esta ropa...
-Mire, señor...
-Sí, señora, está bien. Únicamente le pido el último favor. Déjeme quedarme esta noche. No puede echarme como a un perro, en medio de esta lluvia y con este frío. Por favor...
Vio en el rostro de la jovata un lejano e imperceptible gesto.
-¿Para qué? ¿Para que mañana tengamos la misma escena?
-No. Le doy mi palabra que mañana me voy. Palabra.
No es la primera vez que pasa esto.
- Sí, ya sé. Pero ¿dónde voy a ir en una noche como ésta?
- ¿No tiene a nadie? ¿Ningún amigo para...?
- No. Nadie. Es una palabra muy fea cuando llueve y hace frío, ¿no?
Sí, la verdad es que está lloviendo tanto que...
-Ajá. Uno está acostumbrado a la soledad, pero de pronto una noche hace frío. Mucho frío. Y uno piensa que... bueno, es mucho más lindo prender la estufa, sentarse al lado de... Bueno, tomar un café y reírse de la lluvia y el viento...
-Sí...
Pero uno está tan solo que... Y no tiene a nadie a quien...
La miró en los ojos. Por primera vez pensó en el rostro de la jovata. Cansado, amargo, seco. Afuera, el viento tría lluvia y lluvia y lluvia. La jovata permaneció estática, con los ojos fijos en veinte años de su vida. Quiso fijarle una edad, pero no pudo. Iba a seguir hablando, pero se detuvo. Tenía que pensar en algo definitivo. No se le ocurría nada.
Un golpe de viento abrió de pronto la puerta, que se estrelló contra la pared, y una ráfaga cubrió toda la pieza.
La jovata se estremeció, sorprendida por la espalda, pero no se movió. Él fue hasta la puerta y la cerró. Hubo un silencio espantoso. Él quiso volver a abrir la puerta y salir.
La vio de atrás. Estaba inmóvil. El viento bramaba y el diluvio se recreaba segundo a segundo contra la chapa de cinc. Por debajo de la puerta, por una hendija mínima e incontrolable, el viento musitaba una tenue y audible melopea que llegaba a sus oídos como una advertencia.
Dio vuelta la llave. Por un segundo secular, la pieza repitió el eco metálico y seco que ahogó el viento rugiente, afuera, pasando de largo.

*El fideo más largo del mundo; Los recobrados; Capital intelectual, 2008.

domingo, 20 de noviembre de 2016

Café del Sur: Juliette Gréco

En los clubs de jazz y cabarets del París existencialista de los años 50, frecuentados por artistas, filósofos, intelectuales, músicos y bohemios de todo tipo, una mujer vestida negro, tan fascinante así como misteriosa, le regalaba su voz a los poemas de Sartre, Queneau, Prévert, Camus, a la música de Miles Davis, a las canciones de Jacques Brel, Boris Vian, Léo Ferré y Serge Gainsbourg. Todos estaban enamorados de aquella mujer aparentemente tan distante como libre, irónica, literalmente inclasificable. Una verdadera mujer fatal. Estaba naciendo un mito llamado Juliette Gréco.




sábado, 19 de noviembre de 2016

"El Escultor de Rocas" de Fernando Benavides Roldán

"Ahí, acostada, ella que nunca se iría, que nunca le dejaría caer, que siempre se mantendría a la espera de las noches para detener con su cuerpo el viento y que nunca escucharía el cantar de las sirenas, ni el silencio del placer"










"Miss Lady" de Spencer Holst

Miss Lady


Hubo una vez una chiquita triste que iba por un camino, en el verano.
Tendría unos tres años y estaba llorando porque su hermano caminaba tan rápido que ella no podía alcanzarlo, y después se cayó, en una nube de polvo.
Su hermano la oyó llorar, pero siguió caminando más rápido, y más rápido, y más rápido.
Ella se quedó sola.
Miró a su alrededor y vio una casa de campo, en la que estaba un hombre mirándola desde una ventana, espiándola detrás de una espesa cortina, así que ella lo saludó con la mano.
El rostro desapareció.
La chiquita caminó hasta la parte de atrás de la casa, y ahí estaba otra cara, en otra ventana, espiando. Ella volvió a saludar con la mano.
Y esa cara desapareció.
La chiquita subió hasta el porche trasero y golpeó en la puerta de alambre tejido, y después de unos minutos la puerta se abrió un poquito. Ella entró.
Había algunos hombres, y le dieron una Coca-Cola, y ella les habló acerca de su tostado de sol, acerca de su hermano y algo de un viaje al Canadá que iban a hacer sus padres, y los hombres la escucharon atentamente.
¡Ella golpeó a uno de ellos!
¡Él la alzó y la hizo revolotear por el aire y ella gritó! Después, él la sentó en un hombro y ella se aferró a su cabeza, por miedo de caerse, pero después perdió el miedo y se quedó sentada ahí, y todos se rieron de ella.
Así que pidió otra Coca-Cola.
Uno de los hombres se la trajo y ella insistió en tomarla de la botella; se sentó en las rodillas de uno de los hombres y escuchó mientras los hombres hablaban de otras cosas, tomando grandes tragos de Coca-Cola de vez en cuando.
Entonces ella empezó a conversar de nuevo y todos los hombres se callaron para escucharla. Ella le pidió a uno de ellos que le arreglara su sucio moño del pelo.
Ella se comportaba como una dama y los hombres le hablaban con exagerado acento inglés, ¡y esto era lindísimo!
Entonces ella empujó a uno de ellos al suelo y se trepó en su espalda y jugó con él al caballito, gritando ¡hico! ¡hico! ¡hico!
La chiquita les preguntó si podía vivir con ellos, y ellos le contestaron que claro que sí.
Así que los hombres y la chiquita subieron a un automóvil y enderezaron hacia Florida.
Fíjense que estos hombres eran ladrones de bancos.
¡A la chiquita le fascinaba! Vivió con ellos durante ocho meses. Jugaba con ellos en la playa, nadaba en el mar, comía en grandes restaurantes, vivía en los mejores hoteles, ¡hasta tomó champagne una vez! Y tenía una linda mucama que no hacía otra cosa que atenderla y ayudarla a comprar vestidos blancos y trajes de baño anaranjados y todos los juguetes que las chiquitas necesitan.
Ellos estaban siempre comprándole regalos y la chiquita los quería muchísimo, pero un día sintió nostalgia de su hogar y empezó a llorar pidiendo por su hermano y su mamá y su papá.
Los gangsters lo sintieron muchísimo pero le compraron un boleto a su pequeña ciudad y la despidieron en el tren. El maquinista les aseguró que llegaría sana y salva, y así fue.
La policía investigó en Florida en procura de los ladrones de bancos, pero se habían escapado a lugares distantes.
La chiquita continuó viviendo con su familia en la pequeña ciudad. Fue a la escuela primaria. Mucho después, fue a la secundaria: a decir verdad, fue alumna de Vassar.

Ahora es prostituta en Buenos Aires...
Yace en un diván y sus ojos están enrojecidos por la marihuana. Sus ropas se amontonan en una silla. Un marinero abandona ruidosamente su pieza. ¡Ella se siente tan triste! ¡Fíjense! Hay una lágrima en su mejilla. Hay humo en su ojo. ¡Qué lágrima tan rara!
¡Es una chica tan linda!
No puedo evitar que me guste. Porque yo conozco su secreto, su búsqueda y por qué vive así.
Yo sé que ella los está buscando.



viernes, 18 de noviembre de 2016

"Catedral" de Raymond Carver

Cathedral

Un ciego, antiguo amigo de mi mujer, iba a venir a pasar la noche en casa. Su esposa había muerto. De modo que estaba visitando a los parientes de ella en Connecticut. Llamó a mi mujer desde casa de sus suegros. Se pusieron de acuerdo. Vendría en tren: tras cinco horas de viaje, mi mujer le recibiría en la estación. Ella no le había visto desde hacía diez años, después de un verano que trabajó para él en Seattle. Pero ella y el ciego habían estado en comunicación.




jueves, 17 de noviembre de 2016

Pequeña antología del cuento corto colombiano (segunda parte)

En la segunda parte de la Pequeña antología del cuento corto colombiano, Literatura para oír nos comparte cuentos de los escritores Nicolás Suescún, David Sánchez Juliao, Rodrigo Parra Sandoval, Rafael García, Triunfo Arciniegas y Pablo Montoya.









Pequeña antología del cuento corto colombiano (primera parte)

En esta pequeña antología del cuento corto colombiano, se escuchan cuentos de Gabriel García Márquez, Álvaro Mutis, Manuel Mejía, Germán Espinosa y Jaime Alberto Vélez.







miércoles, 16 de noviembre de 2016

"El fideo más largo del mundo" de Bernardo Jobson

Bernardo Jobson (n. en 1928 en Vera, Provincia de Santa Fe - f. en 1986), fue un escritor argentino.

Fue redactor de las revistas literarias El escarabajo de oro y El ornitorrinco.

En 1972 la editorial Centro Editor de América Latina publica El fideo más largo del mundo, libro que reúne todos sus cuentos. Este libro fue reeditado por la editorial Capital Intelectual, en la colección "Los Recobrados", dirigida por Abelardo Castillo. Su obra se caracterizó fundamentalmente por el humor.

Fallece por una afección cardíaca, en 1986.



martes, 15 de noviembre de 2016

"Todos los fuegos el fuego" de Julio Cortázar







PINCELADAS DE UNA INTENSA BIOGRAFÍA

1914 Nacimiento de Julio Florencio Cortázar, hijo de Julio Cortázar y María Herminia Descotte.
"Mi nacimiento (en Bruselas) fue un producto del turismo y la diplomacia", declaró años después. En ese entonces Bruselas estaba ocupada por los alemanes.

1918 Regresó a la Argentina. La familia se instala en Bánfield, un suburbio de Buenos Aires. El padre (de quien Julio no quiso nunca saber nada, abandona a su mujer y a sus dos hijos. Julio se cría con su madre, una tía, su abuela y su hermana Ofelia, un año menor que él). "Nunca hizo nada por nosotros", dirá de su padre.

1923 Primeros ejercicios literarios. "Mi primera novela la terminé a los nueve años", dirá.También escribe poemas. La familia sospecha que son plagiados, lo cual le provoca una gran desazón.

1932 Se recibe de maestro normal en la Escuela Mariano Acosta. En una librería de Buenos Aires descubre el libro Opio, de Jean Cocteau, cuya lectura cambia "por completo" su visión de la literatura y le hace descubrir el surrealismo.

1946 Publica el cuento Casa tomada en la revista Los Anales de Buenos Aires, dirigida por Jorge Luis Borges.

1948 Obtiene el título de traductor público de inglés y francés, tras cursar en apenas nueve meses estudios que normalmente insumen tres años. El esfuerzo le provoca síntomas neuróticos, uno de los cuales (la búsqueda de cucarachas en la comida) desaparece con la escritura de un cuento.

1951 Obtiene una beca del gobierno francés y viaja a París, con la firme intención de
establecerse allí. Comienza a trabajar como traductor en la UNESCO.

1953 Se casa con Aurora Bernárdez, traductora argentina.

1954 Viaja a Italia, donde empieza a traducir los cuentos de Edgar Allan Poe.

1963 Publica Rayuela, de la que se vendieron 5.000 ejemplares en el primer año.

1970 Viaja a Chile, invitado a la asunción del gobierno del presidente Salvador Allende, en compañía de su segunda esposa Ugné Karvelis.

1974 En abril participa en una reunión del Tribunal Russell reunido en Roma para examinar la situación política en América Latina, en particular las violaciones de los derechos humanos.

1978 La editorial Pantheon publica en Nueva York la traducción inglesa de Libro de Manuel. Cortázar hace en él una advertencia al lector norteamericano: "Este libro se completó en 1972. La Argentina estaba entonces bajo la dictadura del general Alejandro Lanusse, y ya entonces la intensificación de la violencia y la violación de los derechos humanos eran evidentes. Tales abusos han continuado y han sido incrementados bajo la junta militar del general Videla (...) las referencias a Argentina y otros países latinoamericanos son hoy tan válidas como lo fueron cuando se escribió este libro".

1979 Se separa de Ugné Karvelis, con la que sigue manteniendo una estrecha amistad.
Viaja con Carol Dunlop, su tercera esposa, a Panamá donde conoce a Ormar Torrijos,
gobernante panameño.

1983 Aparece el libro Los autonautas de la cosmopista, escrito a cuatro manos con Carol Dunlop, en el que se narra un viaje de treinta y tres días entre París y Marsella a razón de dos párkings por día. Los derechos de autor de este último libro los destina al sandinismo nicaragüense.

1984 El 12 de febrero Julio Cortázar muere de leucemia y es enterrado en el cementerio de Montparnasse, en la tumba donde yacía Carol Dunlop.

lunes, 14 de noviembre de 2016

Guadalupe Nettel: Tres Cuentos

Tres cuentos de la escritora mexicana Guadalupe Nettel: Perséfone, Saraswati, y Bacalar.













Fantasmas Parisinos: Charles Baudelaire

Del poeta francés, Charles Baudelaire, Fantasmas parisinos.













Recorrido por tres calles de la imaginación

Recorrido por tres calles de la imaginación: Baker Street, la calle de Sherlock Holmes, por Pablo de Santis, Evergreen Terrace, la calle de Los Simpson, por Gustavo Rodríguez, y Elm Street, la calle de Freddy Krueger, por Daniel Goya.







domingo, 13 de noviembre de 2016

Café del Sur: Elogio del Olvido

¿Qué tienen en común Homero, Borges, Shakespeare, Keats, Baudelaire, Allen Ginsberg? ¿Y los antiguos místicos griegos con los poetas malditos, el impresionismo y con la beat generation? Dedicamos nuestro programa de hoy a un moderno elogio del olvido a través de una selección original de canciones dedicadas al discreto encanto del arte del olvidar. Porque como escribe Borges “Somos nuestra memoria, ese quimérico museo de formas inconstantes, ese montón de espejos rotos"



Cuentos de varios autores (II)

El gordo y el flaco, Anton Chejov (Rusia), Ganas de bronca, Juan José Millás (España), Reunión, John Cheever (Estados Unidos), El tren a Burdeos, Marguerite Duras (Francia), y El tren, de Santiago Dabove (Argentina).










Cuentos de varios autores (I)

Ernest Hemingway (Estados Unidos), Max Aub (Méjico) Recuerdo, Juan José Arreola (Méjico) La migala, Virgilio Piñera (Cuba) El infierno, y Natación, Juan Rodolfo Wilcock (Argentina) Agrimensor bene nio, Felisberto Hernández (Uruguay), El vestido blanco, Etgar Keret (Israel), Mi hermano está deprimido, y de Javier Tomeo (España), La cantante.




miércoles, 9 de noviembre de 2016

Arthur C. Clarke: Dos cuentos

Arthur Charles Clarke, escritor británico nacido en 1917. Nos comparte dos cuentos: "Si me olvidara de ti oh tierra", y "En mares de oro"











martes, 8 de noviembre de 2016

"Londres, diario de viaje" por Albert Lladó

Albert Lladó (Barcelona, 1980) es editor de Revista de Letras y escribe en La Vanguardia. Licenciado en Filosofía, posgrado en Periodismo de Proximidad y máster en Estudios Comparados de Literatura, Arte y Pensamiento, ha publicado en Granta, Revista Ñ, Benzina, Quimera, Qué Leer o El Ciervo. Es director académico de la Escuela de Periodismo Cultural y docente del posgrado internacional Escrituras, en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales.





lunes, 7 de noviembre de 2016

"Buba", de Roberto Bolaño

Buba es la historia de un misterioso jugador africano que llega para jugar en Barcelona, practica extraños rituales y acaba triunfando tanto en la liga española como en Europa. En el relato se habla de prácticas esotéricas, y también aparecen equipos como el Manchester, el Bayern y el Milan, así como el club que finalmente fichó a Buba: la Juventus.

"El umbral del año nuevo" de Jaroslav Seifert

Jaroslav Seifert (1901 - 1986), escritor, poeta y periodista checo, premio Nobel de Literatura en 1984. De su libro "Toda la belleza del mundo", esta bella narración: El umbral del año nuevo.












domingo, 6 de noviembre de 2016

Café del Sur: Recuerdos del Futuro

Si un día en algún incendio apocalíptico se perdieran para siempre a todos los libros que aún no han sido escritos, guardados en alguna universal biblioteca de Alejandría, bastaría comprar un billete del metro, subirse a un tren y mirar en la cara a los pasajeros. Mirando aquellas mismas caras se podría empezar de nuevo a escribir, y leer, a toda la historia de la literatura. Así escribía Marcel Jouhandeau. Dedicamos nuestro programa de hoy a quince maneras distintas para volver a aprender a olvidar.




viernes, 4 de noviembre de 2016

Juan Villoro: Dos cuentos

Nació el 24 de septiembre de 1956 (actualmente tiene 60 años) en la Ciudad de México. Está casado con la editora Margarita Heredia.

Miembro activo en la vida periodística mexicana, escribe sobre diversos temas, como deportes, rock y cine, además de literatura, y ha colaborado en numerosos medios como Vuelta, Nexos, Proceso, Cambio, Unomásuno, Reforma (periódico) y La Jornada. En esta última dirigió el suplemento La Jornada Semanal entre 1995 y 1998. Apasionado por el fútbol —hincha del Barça, su amor de la infancia es el Club Necaxa, del que tiene frases célebres, por ejemplo, "El Necaxa es como la literatura, para las minorías ilustradas"—, ha sido cronista de varios Mundiales: Italia 90 para El Nacional, Francia 98 para La Jornada, Alemania 2006 y Sudáfrica 2010.

También ha sido profesor de literatura en la Universidad Nacional Autónoma de México y profesor invitado en las universidades de Yale, de Boston, Pompeu Fabra y de Princeton.

En 1991 publicó su primera novela El disparo de argón. Sin embargo su mayor éxito de público era como escritor para niños, hasta que en 2004 apareció El testigo, con la cual obtuvo el Premio Herralde, otorgado por la Editorial Anagrama.

Villoro ha incursionado en el teatro (además de ser autor de algunas piezas, ha traducido Cuarteto, de Heiner Müller) y en el cine como guionista (por el ejemplo, suyo es el texto de la película Vivir mata dirigida por Nicolás Echeverría). Ha escrito también relatos de viaje.

Publica todos los viernes una columna en el periódico Reforma; tiene otra en el suplemento dominical Revista de Libros del diario chileno El Mercurio. Es asimismo colaborador habitual de la revista bogotana El Malpensante. Se ha desempeñado como traductor y algunas de sus obras han sido traducidas a otros idiomas.

El 8 de diciembre de 2012 recibió el Homenaje Nacional de Periodismo Cultural “Fernando Benítez”, en el marco de la XXVII Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara, México. En octubre de 2013 fue elegido como miembro de El Colegio Nacional, su discurso de ingreso fue programado para el 25 de febrero de 2014.6

Vive entre México y España, enseña literatura en la Universidad Pompeu Fabra.