lunes, 28 de agosto de 2017

"Tonini" de Isidoro Blaisten

Isidoro Blastein, Isidoro Blaistein (n. Concordia, Argentina, 12 de enero de 1933 - m. Buenos Aires, 28 de agosto de 2004) fue un escritor argentino.

Hijo de David Blaisten y Dora Gliclij, fue uno de los tantos judíos argentinos que poblaron las zonas rurales del interior. Nacido con el apellido Blaisten, posteriormente lo cambiaría pasándose a llamar Isidoro Blastein, aunque en algunas ocasiones también firmó como Blaistein.

Miembro de la Academia Argentina de Letras desde 20011​ —en la que ocupó el sillón n.º 13: «José Hernández»—,2​ y miembro correspondiente de la Real Academia Española, combinaba el ejercicio de la literatura con su oficio de librero de barrio, tras haber sido publicista y fotógrafo de niños. Colaboró con la revista «El escarabajo de oro» y con diversos medios periodísticos argentinos.

Su obra se caracteriza por el absurdo y un sutil sentido del humor con un excelente uso del habla coloquial.

Recibió dos Premios Konex de Platino en la categoría Cuento, en 1994 y 2004.


Los superjuguetes duran todo el verano (1969) de Brian W. Aldiss

Brian Wilson Aldiss, OBE (Norfolk, 18 de agosto de 1925-Oxford, 19 de agosto de 20171​2​), fue un escritor inglés de ciencia ficción. Fue uno de los principales representantes de la llamada Nueva Ola de la ciencia ficción británica.







Los Swinton son un matrimonio ejemplar. Mónica se queda en casa cuidando el jardín mientras su marido dirige el comité ejecutivo de la Synthtank. El mundo está superpoblado pero eso no es un problema gracias a las comodidades de la realidad virtual y de la vida moderna. Además, Synthtank está a punto de hacer un gran avance en la creación de cerebros artificiales, las cosas no pueden ir mejor para el matrimonio… y su hijo.



sábado, 26 de agosto de 2017

"Tubál-Caín forja una estrella" - Gabriel García Márquez

Cuento publicado en el periódico El Espectador, en el año 1948.

"Los mil días" de Daniel Moyano

En «Los mil días» se cuenta la vida de una familia de inmigrantes italianos; el abuelo, tras veintiocho años de duro trabajo decide descansar, pero el gran número de bocas hambrientas, resultado de la fertilidad de sus hijas, lo mantiene en un desasosiego constante hasta que un día debe anunciar la muerte segura de todos una vez gastado el último billete extraído del baúl que trajo consigo.







Programa de Radio conducido por Jorge Chacho Marzetti que sale de lunes a viernes de 23hs a 1hs por AM 750 Radio Nacional Córdoba. y www.nacionalcordoba.com.ar Producción y Web Master Manuel Allasino.

viernes, 18 de agosto de 2017

Stephen King - El Hombre Del Traje Negro (Ficción Sonora)

 La historia, ambientada en 1914, es sobre Gary, un niño de nueve años que vive en el campo, y cuyo hermano murió un año atrás. Un día, Gary va a pescar y se queda dormido. Cuando despierta, descubre que un hombre de ojos anaranjados y un traje negro de tres piezas lo estaba observando.



Isaac Asimov y Fredric Brown

Del escritor y bioquímico ruso Isaac Asimov, escuchamos el cuento "El racista" , y del escritor estadounidense Fredric Brown, "Carta a un fénix"






Sam Shepard Un escritor, la soledad y la frontera

Samuel «Sam» Shepard Rogers III (Fort Sheridan, Illinois; 5 de noviembre de 1943-Midway, Kentucky; 27 de julio de 2017)1​ fue considerado uno de los dramaturgos contemporáneos más importantes de Estados Unidos. Fue un destacado personaje de la escena estadounidense desde la aparición de sus primeras obras, en la década de 1960, y considerado por la crítica como heredero de los grandes autores estadounidenses. Shepard también fue escritor, guionista, actor y músico. Alcanzó fama entre el gran público por su faceta como guionista y actor cinematográfico con películas tan conocidas como Elegidos para la gloria, Magnolias de acero, El informe Pelícano, Black Hawk Down o Paris, Texas.

sábado, 12 de agosto de 2017

"Partir es morir un poco" de Jacques Sternberg

Jacques Sternberg (Amberes, Bélgica, 17 de abril de 1923 - París, Francia, 11 de octubre de 2006) fue un novelista, cuentista, guionista y periodista belga-francés de origen judío.

Su trabajo en el campo de la ciencia ficción y de la literatura fantástica y la impresionante cantidad de microrrelatos que escribió (alrededor de 1.500), además del guion de la película Je t'aime, je t'aime, dirigida por Alain Resnais, y su participación en el célebre Grupo Pánico, lo hicieron mundialmente reconocido.

Cuando estalló la Segunda Guerra Mundial, Sternberg, sus padres y su hermana debieron emigrar. Pasaron por distintas ciudades de Francia y finalmente se afincaron en Cannes. Tiempo después, debido a la persecución, tuvieron que emigrar nuevamente. Viajaron a España, donde los detuvieron. Fueron enviados a Francia, al Campo de Gurs. Jacques Sternberg pudo escaparse durante un traslado en 1943. Su padre, en cambio, murió en Majdanek. La hermana y la madre habían consiguido la libertad tiempo antes.

Tras una estadía en París, vuelve a Amberes, donde se casa, tiene un hijo y comienza a escribir sus microrrelatos. En 1951 vuelve a París. En los años siguientes publicará, entre otros libros, La géométríe dans l’imposible, Le délit, La sortie est au fond de l'espace, L'employé (Premio de Humor Negro 1961) y Un jour ouvrable.

En 1962, participa con Roland Topor, Fernando Arrabal y Alejandro Jodorowsky de la fundación del mítico Grupo Pánico.

Realizó importantes antologías que llevaron al reconocimiento en Francia a autores como Howard Phillips Lovecraft o Fredric Brown.

De espíritu anarquista, nunca aceptó que se lo catalogara de ningún modo y no se sentía identificado con el linaje judío ni belga; prefería definirse simplemente como "mortal".

Fue un gran amante de la navegación (dedicó a ese asunto su novela Le navigateur) y se trasladaba de aquí para allá en una bicicleta motorizada Solex con la que llegó a recorrer 300.000 kilómetros durante su vida.

Antes de consolidarse como escritor, Sternberg realizó los más diversos trabajos, desde embalador hasta publicista y detective.

Murió a los 83 años, a raíz de un cáncer de pulmón.




Textos de Andrés Rivera

“¿Cómo es Buenos Aires mi General? - Lluviosa como un recuerdo.” Andrés Rivera, Argentina. 

 Parte inicial del libro El amigo de Baudelaire, el cuento Un tiempo corto, un largo silencio, y apartes de la novela El farmer.






"En la madrugada" de Juan Rulfo

El Vagabundo de las Estrellas





















lunes, 7 de agosto de 2017

Luciano Doti - Relatos sin tiempo

Luciano Sebastián Doti, escritor argentino nacido en Buenos Aires el 2 de junio de 1977.
Comenzó a escribir durante su adolescencia en la década de 1990, y en diciembre de 2003, a la edad de 26 años, publicó por primera vez uno de sus cuentos, en una antología de la Editorial De los Cuatro Vientos, tras resultar finalista de un certamen literario organizado por ese sello editor. Desde entonces, ha seguido publicando sus obras en otras antologías de ésa y otras editoriales como Dunken, Ediciones Irreverentes,​ Desde la Gente, Pelos de Punta, entre otras; y también en revistas, fanzines y blogs, entre los que se destacan miNatura (ganadora del premio SciFiWorld 2012 al Mejor Fanzine), Literarte (declarada de interés cultural por la Secretaría de Cultura de la Nación Argentina), Gaceta Virtual (ganadora del premio Puma de Plata 2012), NM, Qu, Insomnia y Heliconia, este último es un colectivo literario dirigido por Sergio Gaut vel Hartman. En 2016, fue finalista del concurso #Twitteratura400 organizado por la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, a través de la red social Twitter, por los 400 años de los fallecimientos de Cervantes y Shakespeare.


domingo, 6 de agosto de 2017

"las luces del estadio" Orquesta Típica Fernández Fierro

Las Luces del estadio por la Fernández Fierro.
Las luces del estadio (Raúl Castro y Jaime Roos)/ Buenos Aires hora cero (Astor Piazzolla)
Track nro. 5 del disco "En vivo" grabado el 30 de Abril y 1 de Mayo de 2014



"Desierto" Orquesta Típica Fernández Fierro

Desierto por la Fernandez Fierro.
Letra: Flavio Reggiani
Música:Yuri Venturin


Provocando el desierto, sin llover ni sembrar,
despreciando el acierto... se empecina en fallar.

Sin pasión y sin furia, sin hablar ni callar,
desafiando el destino, desafiando el azar.

Sofocando el incendio con alcohol de quemar,
destilando veneno, degustando la sal,
fabricando cenizas... avanzando hacia atrás.

Son las noches pasajes, siempre a un mismo lugar,
desbocados rebaños que no puede contar.

Son bandadas de cuervos que no vienen ni van,
puente absurdo en la niebla, grito en la oscuridad.

Son canciones de cuna para no despertar
voces suaves y mudas... invitando a no estar.

Un descenso hacia el fuego, hacia no regresar,
un disparo al espejo sin destino final.

Un canto de sirenas... que aturde, 
un llamado del mar.


"Macedonio Fernandez" El vagabundo de las estrellas (programa 03/07/2017)

Macedonio Fernández (Buenos Aires, 1 de junio de 1874 - Buenos Aires, 10 de febrero de 1952) fue un escritor y filósofo argentino, autor de novelas, cuentos, poemas, artículos periodísticos, ensayos filosóficos y textos de naturaleza inclasificable. Ha ejercido una gran influencia sobre la literatura argentina posterior, especialmente en Jorge Luis Borges, Julio Cortázar y Ricardo Piglia. Es célebre por su novela Museo de la Novela de la Eterna, publicada póstumamente en 1967.

" El monstruo" de Daniel Moyano

Daniel Moyano (Buenos Aires, 6 de octubre de 1930 - Madrid, 1992) fue un escritor argentino. Pasó su infancia en la ciudad de Córdoba y luego se radicó en la provincia de La Rioja donde ejerció como profesor de música e integró el Cuarteto de Cuerdas de la Dirección de Cultura de esa provincia. Aquí formó su familia y escribió gran parte de su obra literaria. Durante la última dictadura militar argentina fue encarcelado en La Rioja en 1976. Una vez liberado, se exilió en España, donde vivió hasta su muerte el 1º de julio de 1992. Allí fue obrero en una fábrica de maquetación y, posteriormente, ejerció la crítica literaria para el diario El Mundo.




lunes, 31 de julio de 2017

Café del Sur: La máquina de ser feliz

A distancia de casi medio siglo de su debut discográfico, algunas grandes estrellas del rock argentino, entre los máximos pioneros del rock en castellano, vuelven a aparecer con una serie de discos tomando la distancia del pasado y mirando hacia el futuro.














miércoles, 26 de julio de 2017

Clarice Lispector: Buceando en el interior

Clarice Lispector R.M fue una escritora brasileña de origen judío. Es considerada una de las más importantes escritoras brasileñas del siglo XX. 

Pertenece a la tercera fase del modernismo, el de la Generación del 45 brasileña.

Fecha de nacimiento: 10 de diciembre de 1920, Chechelnik, Ucrania
Fallecimiento: 9 de diciembre de 1977, Río de Janeiro, Estado de Río de Janeiro, Brasil

Cónyuge: Maury Gurgel Valente (m. 1943–1959)

Movimientos: Generación del 45

Hijos: Paulo Gurgel Valente, Pedro Gurgel Valente




domingo, 23 de julio de 2017

Noite e Luar (Patrizia Laquidara)

Café del Sur. "La vuelta al día en 80 mundos"

La Rayuela es un juego estupendo, del que nadie sale ganador. Trabalenguas, juegos de palabras, humor e ironía, entre sueños y realidad, para encontrar una banda sonora original que acompañe a Horacio Oliveira en su periplo nocturno por los puentes de París en busca de la Maga, a Alicia en su viaje por el país de las maravillas, al excéntrico señor Fogg en busca de los 80 mundos escondidos en un día. En recuerdo de Julio Cortázar y otros soñadores.

domingo, 16 de julio de 2017

"La hermana de la coneja" de Jaime Roos






En un deposito sucio 
bastión de la ciudad vieja 
la hermana de la coneja 
perdio la virginidad 
testigo en la oscuridad 
un colchon apolillado 
que quedo como estampado 
con indeleble memoria 
y es origen de esta historia 
que no se bien si es verdad 

fue como siempre sucede 
se colaron con el ttito 
aquel morocho flaquito 
que la conquisto con mimos 
y desafiando al destino 
se dejo de franeleos 
se alboroto el avispero 
dieciseis años es mucho 
cuando te da como un chucho 
y la vida pide cuero 

despues cuentos conocidos 
que,que le vamos a hacer 
que no lo podes tener, 
que ya consegui la guita 
un llanto cuatro caricias 
que todo va a salir bien 
el fondo de un almacen 
el adios al flaco tito 
y el comienzo de un periplo 
mas amacado que un tren 



hoy es señora de tal 
y en el este veranea 
no imagina el que la vea 
que era de playa pascual 
su camelo viene mal 
bate,chicos y colegio 
te la trabaja de regio 
y anda en checo bien de bute 
con goma en lugar de yute 
y sin preguntar los precios 

ahora si que se divierte 
en pavada de colchon 
pelo corto a la garçon 
y lentes con cadenita 
recurre al sicoanalista 
a la hermana ni la nombra 
pero la marca una sombra 
que nunca pudo esquibar 
como la vino a quedar 
alla por la ciudad vieja 

la hermana de la coneja

"Lo que el tiempo me enseñó" de Tabaré Cardozo y El Canario Luna





El tiempo me enseñó que con los años, 
se aprende menos de lo que se ignora. 
El tiempo, que es un viejo traicionero, 
te enseña cuando ya llegó la hora. 
El tiempo me enseñó como se pudo 
en la universidad arrabalera. 
Con la verdad prendida en una esquina, 
igual que un farolito en la vereda. 

Lailailai... 

El tiempo me enseñó que los amigos 
se cuentan con los dedos de una mano. 
Por eso debe ser que no los cuento, 
para pensar que tengo mil hermanos. 
El tiempo me enseñó que los traidores 
se sientan en la mesa a tu costado. 
Y el hombre que te da la puñalada, 
comparte el pan con esas mismas manos. 



Lai... 

Porque no tengo nada que me sobre 
por eso es que yo digo que soy rico. 
Porque prefiero ser un tipo pobre 
a ser alguna vez, un pobre tipo. 
El tiempo me enseñó que las banderas, 
son palos con jirones que flamean 
y el mapa es un papel que se reparten 
los reyes mientras los hombres pelean. 

El tiempo me enseñó que la miseria 
es culpa de los hombres miserables; 
que la justicia tarda y nunca llega 
pero es la pesadilla del culpable. 
El tiempo me enseñó que la memoria 
no es menos poderosa que el olvido; 
es solo que el poder de la victoria 
se encarga de olvidar a los vencidos. 

El tiempo me enseñó que los valientes 
escribirán la historia con su sangre, 
pero la historia escrita de los libros 
se escribe con la pluma del cobarde. 
El tiempo me enseñó que desconfiara 
de lo que el tiempo mismo me ha enseñado. 
Por eso a veces tengo la esperanza 
que el tiempo pueda estar equivocado.

Café del Sur: Que siga el baile

Viaje a Montevideo para descubrir los orígenes negros de la música del Río de la Plata.














sábado, 15 de julio de 2017

"Cuento Azul" de Marguerite Yourcenar

“El sol cambiaba constantemente de lugar entre los cordajes, y con el balanceo del barco parecía estar saltando como una pelota…” Marguerite Yourcenar, Bélgica.


Relatos de Guillermo Cabrera Infante

Guillermo Cabrera Infante (Gibara, Cuba, 22 de abril de 1929 - Londres, 21 de febrero de 2005) fue un escritor y guionista cubano, que después de exiliarse de su país obtuvo la ciudadanía británica, Premio Cervantes 1997.
Era el hijo mayor del periodista Guillermo Cabrera y de Zoila Infante, ambos militantes comunistas y fundadores de la organización del partido en Gibara, razón por la cual fueron arrestados con Cabrera Infante, quien entonces, a los siete años de edad, pasaría varios meses en prisión. De origen canario (sus antepasados eran de La Palma), en 1941 se trasladó con su familia a La Habana.

A los 19 años, escribió, producto de una apuesta, una parodia de El señor Presidente de Miguel Ángel Asturias, que llevó a Bohemia. Para su asombro, la revista la publicó (1948) y, según Cabrera Infante, “lo que ocurrió entonces, cambió mi vida definitivamente”.

Inició estudios de Medicina, que dejó para pasar a Periodismo en 1950, pues ya empezaba a descubrir que sus aficiones, la literatura y el cine, serían las pasiones a las que dedicaría su vida.

En 1952 los censores del régimen de Fulgencio Batista encontraron a Cabrera culpable de incorporar obscenidades en un cuento que había escrito ese año. Como castigo, se le prohibió publicar con su nombre, asunto que fue resuelto mediante el uso del seudónimo G. Caín, una contracción de sus apellidos. En 1954, se convirtió en crítico cinematográfico de la revista Carteles en la que firmaba con su seudónimo (que utilizaría posteriormente en algunos de sus guiones) y con la que colaboraría hasta 1960. En las postrimerías de la década del cincuenta, Cabrera Infante escribió la mayor parte de las historias que serían compiladas más tarde en Así en la paz, como en la guerra.

Se casó con Marta Calvo (1934) en 1953 y tuvo con ella dos hijas (Ana, en 1954 y Carola, en 1958). Sin embargo, cinco años más tarde conoció a la actriz cubana Miriam Gómez, con la que se casó el 9 de diciembre de 1961 tras divorciarse de su primera mujer.


Tras la llegada al poder de Fidel Castro en 1959, Cabrera Infante, que había apoyado la Revolución cubana, fue nombrado director del Consejo Nacional de Cultura, ejecutivo del Instituto del Cine y subdirector del diario Revolución (actual Granma), encargándose de su suplemento literario, Lunes de Revolución, en el que pretendía llevar a cabo los sueños de libertad y desarrollo cultural de la revolución. Sin embargo, sus relaciones con el régimen pronto se deterioraron, debido al corto que Orlando Jiménez Leal y su hermano, Alberto "Sabá" Cabrera Infante (1933-2002), rodaron a finales de 1960. El corto P.M., el cual, sin una estructura definida, describía las maneras de divertirse de un grupo de habaneros durante un día de finales de 1960, fue prohibido al año siguiente por Castro. Estalló la polémica en las páginas de Lunes de Revolución, hasta que el suplemento fue suprimido (1961). La luna de miel de la revolución cubana con los intelectuales tocaba a su fin. En su discurso del 30 de junio de 1961 (Palabras a los intelectuales), Fidel Castro pronunció su célebre frase Dentro de la Revolución todo; contra de la Revolución, nada.




domingo, 2 de julio de 2017

Café del Sur: Feliz cumpleaños Café del Sur

Hoy estamos de fiesta. Café del Sur cumple 8 años. Lo celebramos con una selección musical especial dedicada a todos ustedes, que nos han venido acompañando a lo largo de estos años con su interés, cariño y con su oído siempre tan atento. Músicas y canciones de amor y de lucha, de viajes y exilios, románticas palabras y dulces notas para seguir tomando todos el café al sur.













martes, 27 de junio de 2017

"Amor verdadero" de Isaac Asimov

Un cuento incluido en la colección de cuentos: "Sueños de Robot". Escrito por el maestro de la ciencia ficción. Isaac Asimov.









"El bergantín holandés" de Guillaume Apollinaire

Guillaume Apollinaire (1880-1918): narrador y poeta francés, perteneciente al Dadaísmo. Fue el primero en usar el término "surrealista", y lo hizo en referencia a su drama Las tetas de Tiresias. Su libro más conocido es Caligramas: un conjunto de poemas en donde lleva a los límites la experimentación formal, anticipando la escritura automática del surrealismo.
El cuento "El bergantín holandés" (o, según otras versiones, "El mono y el loro", título bastante más adecuado para este relato) fue tomado de Cuentos breves para leer en el bus.




lunes, 26 de junio de 2017

"Un cuento sobre cómo se escriben los cuentos" de Boris Pilniak

Borís Pilniák  11 de octubre de 1894, Mozhaisk – 21 de abril de 1938, Moscú fue un escritor ruso. Nacido Borís Andréyevich Wogáu , fue uno de los mayores partidarios del anti-urbanismo, y crítico de la sociedad mecanizada. Estas perspectivas lo llevaron a menudo a relaciones desfavorables con el gobierno soviético. Sus principales obras son El año desnudo, Mahogania, Volga desemboca en el mar Caspio, y OK. Novela americana. Este último es un negativo cuaderno de viaje, de su visita en 1931 a los Estados Unidos.
Nació en una familia de alemanes del Volga, desde los nueve años comenzó a mostrar aptitudes para la escritura. Asistió a la escuela en Nizhni Nóvgorod, y posteriormente se trasladó a Moscú, donde se graduó de veterinario. Durante sus años de universitario continuó desarrollando artículos y ensayos.

En el transcurso de la Primera Guerra Mundial visitó el Frente Oriental, en nombre del Gobierno Provisional. Después de la Revolución de Octubre fue detenido por soldados bolcheviques y durante un tiempo estuvo en peligro de ser ejecutado.

Fue patrocinado por Anatoli Lunacharski, Comisario del pueblo de Educación, para que pudiese escribir a tiempo completo. Su primera novela, El año desnudo (1922), se ocupó de la Revolución de Octubre y la Guerra Civil. Su historia, El cuento de la Luna inextinguible (1926), habla de la sospechosa muerte de Mijaíl Frunze, esto alarmó al gobierno soviético e inmediatamente fue prohibida. Su novela, El árbol rojo, publicada en Alemania (1929), retrato compasivo de León Trotski, así como el hecho de haberla publicado en el extranjero, provocaron su remoción de la dirección de la Unión Panrusa de Escritores , una de las antecesoras de la Unión de Escritores Soviéticos que sería fundada en 1934).

En 1937 (28 de octubre) fue arrestado por cargos de actividades contrarrevolucionarias, espía y terrorismo. Un reporte alegaba que “él sostuvo reuniones secretas con André Gide, y le suministró información acerca de la situación en la URSS. No hay duda de que Gide utilizó dicha información en este libro (Regreso de la URSS) atacando a la URSS.”

Pilniák fue juzgado el 21 de abril de 1938. En el proceso, que duró 15 minutos, fue condenado a muerte. Un pequeño papel amarillo sujetado a sus archivos rezaba: “Sentencia llevada a cabo.” Está enterrado en el campo de fusilamiento de Communarka.


domingo, 25 de junio de 2017

"La compra de la República", de Giovanni Papini

Un cuento descreído sobre todos los gobiernos. Nunca hay que olvidar que, gobierne quien gobierne, no existen los políticos desinteresados y desprendidos.


La compra de la República


(Capítulo de la novela Gog)




Giovanni Papini
Nueva York, 22 de marzo.

En este mes he comprado una República. Capricho costoso que no tendrá continuaciones. Era un deseo que tenía desde hace mucho tiempo y del que he querido librarme. Me imaginaba que eso de ser el amo de un país daba más gusto.

La ocasión era buena y el negocio quedó concluido en pocos días. Al presidente le llegaba el agua hasta el cuello: su ministerio, compuesto por paniaguados1 suyos, estaba en peligro. Las arcas de la República estaban vacías; imponer nuevos impuestos hubiera sido la señal para el derrocamiento de todo el clan que asumía el poder, tal vez de una revolución. Ya había un general que armaba bandas de rebeldes y prometía cargos y empleos al primero que llegaba.

Un agente norteamericano que estaba allí me advirtió. El ministro de Hacienda corrió a Nueva York: en cuatro días nos pusimos de acuerdo. Anticipé algunos millones de dólares a la República y además asigné al presidente, a todos los ministros y a sus secretarios unos estipendios dobles que los que recibían del Estado. Me han dado en prenda -sin que lo sepa el pueblo- las aduanas y los monopolios. Además, el presidente y los ministros han firmado un convenio secreto que, prácticamente, me da el control sobre toda la vida de la República. Aunque yo parezca, cuando voy allí, un simple huésped de paso, soy, en realidad, el amo casi absoluto del país. En estos días he tenido que dar una nueva subvención, bastante fuerte, para la renovación del material del ejército y me he asegurado, a cambio de ello, nuevos privilegios.

El espectáculo, para mí, es bastante divertido. Las cámaras continúan legislando, en apariencia libremente; los ciudadanos siguen imaginándose que la República es autónoma e independiente y que de su voluntad depende el curso de los acontecimientos. No saben que todo lo que ellos creen poseer -vida, bienes, derechos civiles- penden, en última instancia, de un extranjero desconocido para ellos, es decir, de mí.

Mañana puedo ordenar la clausura del Parlamento, una reforma de la Constitución, el aumento de las tarifas de aduanas, la expulsión de los inmigrantes. Podría, si quisiese, revelar los acuerdos secretos de la camarilla ahora dominante y derribar con ello al Gobierno, desde el presidente hasta el último secretario. No me sería imposible empujar al país que tengo en mis manos a declarar la guerra a una de las repúblicas limítrofes.

Este poder oculto, pero ilimitado, me ha hecho pasar algunas horas agradables. Sufrir todas las molestias y servidumbre de la comedia política es una fatiga tremenda; pero ser el titiritero que, tras el telón, puede solazarse tirando de los hilos de los fantoches obedientes a sus movimientos es un oficio voluptuoso. Mi desprecio por los hombres encuentra aquí un sabroso alimento y miles de confirmaciones.

Yo no soy más que el rey de incógnito de una pequeña República en desorden, pero la facilidad con que he conseguido adueñármela y el evidente interés de todos los enterados en conservar el secreto, me hace pensar que otras naciones, y bastante más grandes e importantes que mi República, viven, sin darse cuenta, bajo una análoga dependencia de misteriosos soberanos extranjeros. Siendo necesario mucho más dinero para su adquisición, se tratará, en vez de un solo dueño, como en mi caso, de un trust, de un sindicato de negocios, de un grupo restringido de capitalistas o de banqueros.

Pero tengo fundadas sospechas de que otros países son efectivamente gobernados por pequeños comités de reyes invisibles, conocidos solamente por sus hombres de confianza, que continúan representando con naturalidad el papel de jefes legítimos.



Café del Sur: Los condenados de la tierra

‘Ustedes, tan liberales, tan humanos, tan enamorados de la cultura, parecen olvidar que tienen colonias y que allí se asesina en su nombre’. Con estas palabras de Jean Paul Sartre, escritas como prólogo, empieza uno de los libros que más trascendencia tuvo en los procesos de liberación nacional en la segunda mitad del siglo XX. Desde la independencia de Argelia hasta la revolución cubana, pasando por la liberación de Angola, de Nicaragua, la guerra civil en El Salvador. Todos leyeron este libro, publicado en 1961 por Frantz Fanon. Siempre en el ‘61 se publicaba también otro libro fundamental: ‘Historia de la locura’, firmado por Michel Foucault. En nuestro programa de hoy intentaremos buscar una banda sonora para estos dos libros que cambiaron para siempre el mundo.







sábado, 24 de junio de 2017

"Abecedario" de Luisa Valenzuela

Luisa Valenzuela nació en Buenos Aires, Argentina, un 26 de noviembre. Residió varios años en París y Nueva York, con largas estancias en Barcelona y México. Durante su dilatada carrera, que abarca ya cincuenta años de ininterrumpida dedicación a la literatura, ha publicado más de 30 libros, entre novelas, volúmenes de cuentos, microrrelatos y ensayos.








"La búsqueda del diablo" de Antonio Di Benedetto

El escritor Antonio Di Benedetto nació en Mendoza el 2 de noviembre de 1922. Luego de cursar algunas materias de abogacía, se dedicó al periodismo: fue subdirector de los diarios Los Andes y El Andino y corresponsal de La Prensa. En 1953 publicó su primer libro de cuentos, Mundo animal, al que le siguieron, entre otros, El Pentágono (1955), Zama (1956), El cariño de los tontos (1961), El silenciero (1964), Los suicidas (1969). 

Su literatura se encuadra en un sistema narrativo que, si bien responde a cánones de filiación realista, registra los desvíos y las nuevas formulaciones de la renovación de los años sesenta. Promueve una literatura alejada de todo regionalismo o pintoresquismo al sostener una perspectiva urbana sobre una temática y un ambiente regional. Obtuvo numerosos premios y distinciones internacionales: el gobierno italiano lo condecoró como Caballero de la Orden de Mérito (1969), fue designado miembro fundador del Club de los XIII (1973) y recibió la Beca Guggenheim (1974). En 1976, pocas horas antes del golpe militar, fue detenido por el Ejército y sometido, durante un año y medio, a cárcel y torturas.

Fue excarcelado el 4 de septiembre de 1977 y se exilió en Estados Unidos, Francia y España. Regresó definitivamente al país a finales de 1984.

Murió en Buenos Aires el 10 de octubre de 1986.



Bibliografía:




Mundo animal". Cuentos. Antonio Di Benedetto, Editorial Fabril, Buenos Aires, 1953.

"El pentágono". Cuentos. Antonio Di Benedetto, Ediciones Doble P, Buenos Aires, 1955.

"Zama". Novela. Antonio Di Benedetto, Ediciones Doble P, Buenos Aires, 1956.

"Declinación y Ángel". Cuentos. Antonio Di Benedetto, Editorial Inca, Mendoza, 1958.

"El cariño de los tontos". Cuentos. Antonio Di Benedetto, Goyanarte, Buenos Aires, 1961.

"El silenciero". Novela. Antonio Di Benedetto, Troquel, Buenos Aires, 1964.

"Los suicidas". Novela. Antonio Di Benedetto, Sudamericana, Buenos Aires, 1969.

"El juicio de Dios". Antología. Antonio Di Benedetto, Orión, Buenos Aires, 1975.

"Absurdos". Cuentos. Antonio Di Benedetto, Editorial Pomaire, Barcelona, España, 1978.

"Caballo en el salitral". Cuentos. Antonio Di Benedetto, Bruguera, Barcelona, España, 1981.

"Cuentos del exilio". Cuentos. Antonio Di Benedetto, Bruguera, Buenos Aires, 1983.

"Sombras, nada más". Novela. Antonio Di Benedetto, Alianza, Madrid, España, 1985.

"Páginas escogidas". Antología. Antonio Di Benedetto, Sudamericana, Buenos Aires, 1987.


viernes, 23 de junio de 2017

"Los Intrusos" de Marta Mercader

Programa de Radio conducido por Jorge Chacho Marzetti que sale de lunes a viernes de 23hs a 1hs por AM 750 Radio Nacional Córdoba. y www.nacionalcordoba.com.ar Producción y Web Master Manuel Allasino.




Fleur Jaeggy - Los hermosos años del castigo - Las estatuas de agua




Fleur Jaeggy: "Me gustan los autores místicos"



No es sencillo llegar hasta Fleur Jaeggy, una de las escritoras de culto más importantes de Europa, autora entre otras novelas de la célebre y concentrada Los hermosos años del castigo, El ángel de la guarda o Proleterka, mejor novela del año en 2009 para el Times Literary Supplement. En Italia, su país de adopción, no da jamás entrevistas y sólo de cuando en cuando se anima con algún medio extranjero. Tampoco resolver la entrevista es sencillo: previo paso por intermediarios y agentes, es necesario enviar las preguntas por escrito para que ella dé su aprobación. Y sin embargo, lo que en otro autor podría parecer un signo de divismo, se entiende de inmediato como la manifestación de una timidez extrema. Por fin su agente me comunica que Jaeggy me llamará por teléfono a las doce, nada de mails, nada de grabadoras.


ANDRÉS BARBA | 28/11/2014 |  Edición impresa

Fleur Jaeggy

La espera comienza a tener ya un tinte misterioso, hasta que suena por fin el teléfono y una voz elegante, con un ligero acento alemán anuncia en lengua italiana que es Fleur Jaeggy (Suiza,1940). Se oye a ratos el crujido del parqué de madera, como si estuviese cruzando un distinguido cuarto de estar milanés. Acaba de editarse por primera vez en España El dedo en la boca (Alpha Decay), una de sus primeras novelas (1968) misteriosamente inédita hasta la fecha en castellano. Un libro que, al igual que esa voz, parece haber realizado un particular viaje en el tiempo. Hago un último intento:

Pregunta: ¿No le importaría que la llamara yo desde skype para poder grabar la conversación?
Respuesta: Preferiría que no, me gusta más conversar.

P.- Escribo lento y con dificultad -me disculpo.
R.- Pero si me graba acabaré sintiéndome incómoda, siempre me siento incómoda cuando me graban la voz.

Le pregunto directamente por El dedo en la boca, una inquietante novela iniciática y envuelta en una música cruel que fue publicada cuando la autora tenía tan sólo veintiocho años.

R.- Lo siento como un libro tan lejano... apenas lo he abierto desde que lo escribí, es más, no sé ni siquiera si tengo una copia en casa. Nunca leo mis libros después de escribirlos, me parece que se alejan de mí cuando los he publicado. Le puedo hablar de gatos. ¿Usted tiene gatos?
P.- Sí, uno. Lo encontré en la calle, en Huelva.
R.- El mío se llama Tsanga y se parece mucho a su país, su madre era una gata griega muy inteligente.

La conversación ha tomado desde el principio un rumbo tan imprevisto que también yo me animo a saltarme el guión.

P.- Siempre he tenido la sensación de que sus libros suceden en algo parecido a la superficie, un lugar en el que “lo interno” ha subido hasta la superficie de la piel y se ha puesto de manifiesto. ¿Le parece a usted extraño lo que le digo?
R.- No me desagrada esa idea.

P.- Me alegra que le agrade.
R.-Yo no he dicho que me agrade, (ríe) he dicho que no me desagrada.

P.- Esto se está empezando a parecer a un diálogo de una novela de Fleur Jaeggy.
R.- (Ríe) Sí, puede ser.

P.- ¿Se describiría a sí misma como una narradora fría? 
R.-No tengo la sensación de ser una narradora fría. Me lo han dicho alguna vez pero no tengo esa sensación. Cuanto más pasa el tiempo menos cosas sé, al menos sobre mí misma. Escribo libros y luego sé que hay que hacer entrevistas pero no sé qué responder cuando me preguntan. Lo digo para que no se moleste. Seguramente le estaré pareciendo un poco decepcionante.

P.- En absoluto.

Cae entre los dos un silencio literario y extraño que, curiosamente, nos hace sentirnos mejor.

P.- También he pensado muchas veces que es usted como una especie de versión en negativo de cierta narrativa centroeuropea, como si sus novelas fueran el esqueleto de una novela de Bernhard, por ejemplo.
R.- No sabría decir, la verdad. Coincidí con Bernhard un par de ocasiones, en Roma, siempre con Ingeborg (Bachmann), le había invitado el instituto de Austria, creo, y me pareció una persona muy ingeniosa.

P.- Ingeborg Bachmann era muy amiga suya, ¿no?
R.- Sí, me falta mucho.

P.- Dijo usted en una entrevista una frase sobre ella que me pareció extraordinaria: "me dio buenos consejos fingiendo que no me los daba".
R.- Así es, fue exactamente así.

P.- Me recuerda a lo que decía Jerome Loving de Whitman: "tenía el talento de hacer hablar a las personas de lo que más sabían", como si se tratara de la descripción de una delicada bondad.
R.- Eso es muy bonito. Mucho. Recuerdo que con Ingeborg pasamos juntas un verano en el mar, he escrito sobre eso en algún sitio pero ya no recuerdo dónde. Cuando llegamos a la casa y abrimos el grifo resultó que el agua era salada, el agua del grifo, no se podía beber. Teníamos que ir al pozo a por agua para beber. Recuerdo esa imagen con mucha claridad y también que no salíamos casi nunca de la casa, siempre estábamos charlando y riendo. Creo recordar que vino a vernos Italo Calvino.

P.- Es usted traductora. Hace poco se ha publicado también en España Vidas conjeturales (Alpha Decay) en donde escribe un breve ensayo literario sobre Thomas de Quincey. ¿Sabe que usted y yo hemos traducido el mismo texto de ese autor, aquel en el que habla de su hermano William? (Thomas de Quincey, Bosquejos de infancia y adolescencia. Sexto Piso)
R.- Ah, es un texto fantástico, muy difícil de traducir. Hay un fragmento que me encanta, cuando William, el hermano de Thomas de Quincey que en ese momento es sólo un niño, intenta idear mecanismos para caminar por el techo como una araña. No sé qué me sucede con las arañas pero no quiero que nadie las mate. Me vienen a buscar, creo que han entendido que pueden estar cerca de mí porque yo no las mato. Había un par de telarañas en la escalera de mi casa y alguien las ha limpiado, seguro que ha matado las arañas. ¿A usted le gustan las arañas?

P.- No especialmente, pero mi relación con ellas ha cambiado un poco desde que he visto el tamaño que pueden llegar a tener. Mi mujer es argentina y en su ciudad, junto al Paraná, en medio de la selva le aseguro que las arañas son otra cosa.
R.- ¿Argentina? Mi madre nació en Buenos Aires, aún conservo su pasaporte argentino. Pero usted no las mata, ¿no? A las arañas... No me gusta que la gente mate a las arañas.

P.- No. ¿Recuerda, por cierto, aquella película de Bergman en que hablaban de Dios como una araña? (Tras el espejo).
R.- No, he visto esa película, pero no lo recuerdo. ¿Una araña masculina o femenina?

P.- No lo sé, la verdad.
R.- No es lo mismo que la araña sea masculina o femenina.

P.- ¿Qué tipo de música le gusta escuchar?
R.- Música clásica, me gusta mucho Mahler, las grabaciones de Elisabeth Schwarzkopf, y también Richter, el pianista.

P.- ¿Y un instrumento?
R.- (Al instante, con energía) ¡El pianoforte!

P.- ¿Y toca?
R.- Tengo un viejo Steinway, toco muy poco. De joven recibí clases y de vez en cuando me siento a tocar, siempre cosas fáciles como los preludios de Bach. Me gusta mucho tocar escalas, para mí son como una especie de meditación.

P.-¿Y cantar?
R.-No, cantar, no.

P.- Pues no tiene mala voz.
R.- Para hablar, no para cantar.

P.- Siento una tremenda curiosidad por saber cómo escribe, ¿qué sistema utiliza para llegar a unos textos tan concentrados, tan herméticos?
R.- Empiezo a escribir suprimiendo en mi cabeza el texto desde el primer minuto. Comienzo ya quitando cosas. En la primera versión del texto ya he eliminado muchas cosas que ni siquiera he llegado a escribir. Las he tachado en mi cabeza. Escribo siempre a máquina, me gusta el sonido, tengo una vieja máquina color verde pantano y también una Remington negra. Uso mucho papel y cuando algo no me gusta saco el folio, hago una hermosa pelota y la tiro. Si algo no me gusta, aunque sólo sea una cosa pequeña, reescribo toda la página completa. ¿Usted escribe a ordenador?

P.- Yo sí.
R.- Claro, a usted no le pasan estas cosas.

P.- ¿Qué lectura tiene en este instante sobre la mesa?
R.- Padre e hijo, de Edmund Gosse, me ha gustado mucho. A quien leo constantemente es al maestro Eckhart, el místico. Lo leo desde hace años y me sigue siempre a todas partes. Es uno de esos libros que siempre me viene a buscar.

P.- Yo intenté leer a Eckhart y he de reconocer que no entendí una palabra.
R.- No es necesario entender. Pruebe a leerlo con los ojos cerrados.

P.- ¿Qué libro podría leer usted con los ojos cerrados?
R.- A Eckhart lo leo con los ojos cerrados. Yo me sé muchos libros de memoria y aún así me siguen interesando, me sigue interesando mirar ciertas cosas aunque las conozca bien.

Mientras tanto se ha levantado, cruje el suelo, de nuevo y hay un breve silencio distraído tras el que confiesa estar buscando esos libros en la biblioteca ("me gusta tener delante los libros cuando hablo de ellos") y mientras tanto va recitando los nombres de autores que lee en las estanterías De Quincey, Walser...

R.- Me gustan mucho los autores místicos, no sólo a Eckhart, también Angela da Foligno y Swedenborg y Blake... Gorey, me encanta. Gorey, el ilustrador.
P.- ¿Qué tal un ejemplar del maestro Eckhart ilustrado por Gorey?
R.- Ah (ríe) eso sería magnífico.

Fleur Jaeggy sigue recitando hasta que acaba nuestra charla algunos de los títulos de su estantería con un tono de voz cada vez más dulce y relajado, como si lo hiciera desde un tiempo distinto al de El dedo en la boca, un tono neutro, parecido al de sus personajes. ¿Lee con el dedo en la boca y acariciándose la nariz, como su inquietante protagonista Lung o tal vez lo hace, como asegura que hay que leer a Eckhart, con los ojos cerrados? La respuesta, como en cualquier texto de Fleur Jaeggy, puede que haya sido tachada en la cabeza, antes de llegar a la página.